La política se entrega al espectáculo: así conquistan las tertulias la televisión en España

La política se entrega al espectáculo: así conquistan las tertulias la televisión en España
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La política se entrega al espectáculo: así conquistan las tertulias la televisión en España

La política española se ha “entregado a los brazos del espectáculo y del entretenimiento”. Así de contundente se ha mostrado el periodista Antonio Villareal, autor del libro “Tertulianos. Un viaje a la industria de la opinión en España”, en el programa Herrera en COPE. El análisis surge de la creciente tendencia a convertir el debate político en un show donde tertulianos opinan sobre cualquier tema, desde geopolítica hasta infraestructuras ferroviarias, con una autoridad impostada y en cuestión de minutos.

Villareal ha realizado un seguimiento exhaustivo del fenómeno.

Durante dos semanas, monitorizó las principales cadenas de radio y televisión, llegando a contabilizar “aproximadamente unos 300 tertulianos distintos”. De ellos, asegura, “hay como 50 que aparecen más de 2, 3 veces por semana”, convirtiéndose en voces omnipresentes en el panorama mediático español.

Según el autor, el formato actual de las tertulias prioriza el conflicto sobre el contenido. “Los oyentes lo que buscan, más que qué va a decir este tertuliano o el otro, es con quién se va a enfrentar”, ha explicado. Este enfoque, advierte, puede llevar a los ciudadanos a “acumular malas pasadas una detrás de otra” en su intento por informarse, ya que la verdad y los hechos quedan relegados a un segundo plano.

Esta espectacularización ha provocado una escalada en el lenguaje, hasta el punto de que insultos como “imbécil, miserable, malvado, energúmeno, sinvergüenza” se han normalizado.

Villareal recuerda que en los años 80, un tertuliano que llamó “imbécil” a otro en un programa “prácticamente paralizó todo durante un par de días”, mientras que hoy “parecería raro ver una tertulia en televisión (…) sin que se insultara”. Se crea así una retroalimentación, donde “los políticos se fijan en ella, los tertulianos se fijan en los políticos, todo se retroalimenta”.

Una de las “armas” más efectivas de los tertulianos, según el periodista, es la anécdota personal para invalidar datos objetivos. “Puedes decir a alguien, no, es que la pobreza en España ha subido (…), pero de repente alguien te dice, pues, había una persona pidiendo en mi calle y ya no la veo, o las terrazas están llenas”. Ante este tipo de argumento emocional, “no puedes competir con eso, no hay datos que puedan competir con eso”, ha sentenciado.

La consecuencia directa es que el debate se traslada al ataque personal, obviando la gestión o las ideas.

El propio Villareal ha señalado cómo, al llevar la política al plano del entretenimiento, “cualquier ataque a tu partido lo vas a ver como un ataque a tu persona”, lo que únicamente “hace es escalar conflictos”. Esta estrategia es utilizada por los políticos, que prefieren reducir los debates a un enfrentamiento entre personas en lugar de programas. “No quiero que tal esté ahí. Y la gente al final, pues se adhiere a una cosa o a otra, independientemente de lo que pienses”, ha afirmado.

Antonio Villareal también ha desvelado que el Gobierno y los partidos monitorizan las tertulias de forma exhaustiva.

Gracias al big data, “en 2 minutos en Moncloa o en donde sea, ellos saben cómo se ha percibido, qué se ha dicho, y evidentemente pueden hacer cosas al respecto”. Esta vigilancia permite a los partidos “modular” el mensaje público en tiempo real.

Una de las herramientas para influir son los argumentarios que los partidos envían a los tertulianos. Aunque no es una orden directa, muchos periodistas lo usan como base. “Muchos no filtran, muchos directamente pasa el mensaje y y lo repiten tal cual”, ha comentado Villareal.

Según él, si antes se buscaba apartar a voces incómodas, “ahora lo que se lleva es colocar o modular a lo que hay”.

El periodista ha destacado la diferencia entre la radio, con un ritmo más analítico, y la televisión, donde ha llegado a contabilizar más de 12 horas de tertulia diarias en la televisión pública. Aunque las audiencias respalden este formato, Villareal lamenta que programas sobre “cine español, de cultura, de ciencia, de sociedad” no vayan a volver, ya que el nuevo modelo es más barato y genera más público.

Finalmente, aunque reconoce que “nos encantan las tertulias” porque “son muy cómodas”, Villareal ha lanzado una invitación a los oyentes: “Cuando escuches algo de una tertulia y te cabree mucho, dale una vuelta más, trata de leer a ver qué han dicho en otro sitio”. Porque, como ha concluido, “la realidad y la información son mucho más grises de lo que nos gustaría creer”.