
Entrenador canario atrapado en Maldivas por la crisis en Oriente Medio
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El entrenador de fútbol canario Luisma Hernández, su esposa y su hijo de dos años se encuentran varados en las Islas Maldivas debido a la cancelación masiva de vuelos provocada por el conflicto en Oriente Medio. La situación ha dejado a cientos de turistas en una situación de incertidumbre y vulnerabilidad.
Cancelación de vuelos y colapso en el aeropuerto
Hernández tenía previsto regresar a Tenerife el 1 de marzo con Etihad Airways, haciendo escala en Abu Dabi.
Sin embargo, desde el 28 de febrero, las principales aerolíneas que operan en la región, como Qatar, Emirad o Etihad, comenzaron a cancelar vuelos, lo que provocó un colapso en el aeropuerto y dejó a numerosos viajeros varados.
Disparidad en la gestión de la crisis
El entrenador canario ha expresado su sorpresa ante la disparidad en la gestión de la emergencia por parte de las aerolíneas y los gobiernos. Mientras algunas compañías han optado por dejar a los viajeros a su suerte, otras, como el gobierno de Qatar, han extendido automáticamente la cobertura de hoteles y manutención.
Esta diferencia de criterios deja a muchos turistas en una situación precaria, obligados a costearse todos los gastos y enfrentarse a un complicado proceso de reclamación.
Situación personal y llamamiento a la calma
En el caso de Hernández y su familia, la situación es algo más favorable, ya que ha podido permanecer en el apartamento del club donde trabajaba como entrenador.
A pesar de ello, describe el momento como “un poco sensible” al estar con un niño pequeño.
Aunque contactó con el consulado español en Nueva Delhi, entiende que la prioridad es el cese del conflicto y apela al sentido común de todas las partes implicadas para gestionar las consecuencias.
Experiencia internacional y aprecio por Canarias
Hernández, que ha trabajado en países como Cuba, Corea del Sur y Uzbekistán, reflexiona sobre lo afortunado que es por el entorno que tiene en las Islas Canarias, destacando su clima, geografía, amabilidad, gastronomía y seguridad.
A pesar de los contratiempos, asume los riesgos de su profesión y espera que la situación se normalice pronto para poder regresar a casa. Mientras tanto, intenta tomárselo con filosofía y considera estos días como “un par de días extra de vacaciones”.













