Las hermanas Vedrunas celebran 200 años de caridad: "Educar, sanar y liberar"

Las hermanas Vedrunas celebran 200 años de caridad: "Educar, sanar y liberar"
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Las hermanas Vedrunas celebran 200 años de caridad: "Educar, sanar y liberar"

La congregación de las hermanas carmelitas de la Caridad, conocidas popularmente como hermanas Vedrunas, está de celebración. Este año se cumplen 200 años de su fundación, un hito que conmemora dos siglos de entrega a la educación, la atención sanitaria y el acompañamiento a las personas más vulnerables. En el programa ‘Ecclesia Al Día’ de TRECE, presentado por Raquel Caldas, las hermanas María Teresa y María Irizar han explicado la vigencia de un carisma que nació en Cataluña con una clara proyección internacional.

En el centro de esta historia se encuentra santa Joaquina de Vedruna, una mujer que, como ha explicado la hermana María Teresa, “se adelantó a su momento histórico”. Su visión rompió moldes en el siglo XIX al percibir la necesidad de dar relevancia a la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

También comprendió la importancia de la educación para todos y la urgencia de dignificar los espacios de caridad, donde se mezclaban enfermos y personas sin recursos.

Uno de los pilares de su obra fue la educación femenina. En una época en que el currículum para las mujeres se limitaba a ‘tejer y coser’, Joaquina de Vedruna lo revolucionó. La hermana María Teresa ha detallado que la fundadora “amplió ese currículum” para incluir materias como leer, escribir, geometría y matemáticas, hasta entonces reservadas a los hombres. Esta apuesta por una formación integral sentó las bases de la extensa red de colegios Vedruna que existen en la actualidad.

Doscientos años después, el carisma fundacional se resume en tres verbos: educar, sanar y liberar.

Estos principios, como ha relatado la hermana María Irizar, siguen guiando la labor de la congregación en todo el mundo. Aunque en tiempos de la fundadora no se hablaba de “inmigración”, sí existían “situaciones de pobreza extrema” a las que ella respondió. Hoy, ese compromiso se traduce en un trabajo directo con los migrantes y las personas en situación de calle que buscan una oportunidad.

Las hermanas Vedrunas están presentes “donde nadie quiere estar”, como se ha destacado en la tertulia de ‘Ecclesia Al Día’. Su labor en lugares como Marruecos y Ceuta es fundamental, creando una red de apoyo para quienes llegan a la península.

La hermana María Irizar ha explicado que buscan ofrecer un “seguimiento para que no estén solos”. Este compromiso llega al punto de que, en ocasiones, “nuestras propias viviendas también hay momentos en que están abiertas para acoger a los que podemos”.

Al ser preguntadas por las urgencias actuales, las hermanas han identificado varias ‘fronteras’ geográficas y existenciales. Una de ellas son los jóvenes, a quienes buscan ofrecer “espacios de sentido” en una ‘sociedad líquida’. La hermana María Irizar ha señalado que el objetivo no es solo la evangelización, sino ayudarles a encontrar un propósito en la vida, algo que santa Joaquina ya fomentaba invitando a los jóvenes de su época a hacer ‘voluntariado en el hospital’.

La salud es otra de las prioridades, con un enfoque en el cuidado de la gente mayor y la atención sanitaria en lugares sin sistemas públicos, como la selva amazónica, Haití o Cuba.

Allí, la congregación mantiene dispensarios y ofrece tratamiento ambulante. La educación, por su parte, se ha adaptado para cubrir desde la etapa infantil hasta el acompañamiento a universitarios en residencias y colegios mayores, manteniendo viva la famosa frase de su fundadora: “Quisiera abrazar las necesidades de todos los pueblos”.

Con 200 años de historia, las hermanas Vedrunas demuestran que su misión sigue siendo tan relevante como en sus inicios. Adaptando su carisma a los desafíos de cada época, la congregación continúa su labor en las periferias, fiel al legado de santa Joaquina de Vedruna de educar, sanar y liberar a quienes más lo necesitan. Una celebración de bicentenario que mira tanto al pasado como a un futuro lleno de compromiso y entrega a los demás.