
Uno de cada cinco cántabros sufre alergia: el consejo clave para reducir los síntomas esta primavera
La temporada de alergias ya ha comenzado en Cantabria antes incluso de la llegada oficial de la primavera. En el norte de España, se estima que uno de cada cinco habitantes padece alguna alergia respiratoria, como rinitis o asma, una cifra que en el conjunto del país se eleva al 30%. Esto supone que miles de cántabros conviven con esta realidad durante varias semanas cada año.
El alergólogo Miguel Añó ha explicado en COPE Cantabria que, aunque la polinización en estas fechas no es extraordinaria, este año se ha adelantado. Las lluvias acumuladas durante los últimos meses, junto a jornadas con temperaturas suaves que han superado los 20 grados, han favorecido la floración de especies como las cupresáceas (arizónicas), responsables de la capa amarilla que cubre las superficies.
Más adelante será el turno de las gramíneas, muy presentes en la región.
A esta situación se suma un factor característico de Cantabria: el viento sur. Este fenómeno meteorológico cálido y seco no solo favorece la dispersión del polen y aumenta su concentración, sino que también arrastra partículas desde el interior de la península, como Palencia o la Meseta, agravando los síntomas de los pacientes alérgicos.
Uno de los aspectos que más sorprende a los pacientes es que los síntomas no siempre son inmediatos. Los granos de polen se depositan en la mucosa nasal y las conjuntivas oculares, donde pueden permanecer durante horas. Esto explica por qué muchas personas se acuestan bien y se levantan con una fuerte congestión, estornudos y malestar generalizado.
Por este motivo, el doctor Miguel Añó insiste en una medida sencilla y altamente eficaz: realizar lavados diarios de nariz y ojos durante los periodos de polinización.
No es un gesto menor, pues se trata de “una barrera física que reduce la cantidad de polen acumulado en las mucosas y evita que el sistema inmunológico reaccione con tanta intensidad” al día siguiente.
Junto a esta recomendación principal, los especialistas aconsejan otras medidas complementarias que pueden marcar una diferencia notable. Entre ellas se encuentran ventilar la vivienda en días de lluvia, evitar hacerlo en las horas centrales de jornadas soleadas, utilizar gafas de sol en el exterior y cambiarse de ropa al llegar a casa, especialmente si se ha estado en zonas verdes.
El abordaje de la alergia varía según el paciente. En casos leves, puede ser suficiente un tratamiento sintomático con antihistamínicos, colirios o sprays nasales. Sin embargo, cuando la alergia interfiere de forma clara en la calidad de vida o se asocia con asma, se puede valorar la inmunoterapia, conocida popularmente como “vacuna de la alergia”.
Para las situaciones más complejas, existen tratamientos biológicos que ofrecen resultados muy positivos.
Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es el aumento de casos en edades tempranas, con sensibilizaciones en niños cada vez más pequeños. Esta tendencia podría relacionarse con factores ambientales y cambios en la exposición tras la pandemia. Los expertos recuerdan que no se nace con la alergia activa, sino con una predisposición genética que se desarrolla en función del ambiente.
Las previsiones para esta primavera apuntan a que los niveles de polen podrían ser elevados debido a las lluvias acumuladas. Por ello, es fundamental no resignarse.
Los especialistas insisten en que, “si cada año en las mismas fechas aparecen los mismos síntomas, conviene consultar y valorar opciones”, ya que no es una molestia puntual, sino una realidad sanitaria que afecta a miles de familias.













