EL PLAN SECRETO DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA PARA EVITAR LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

EL PLAN SECRETO DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA PARA EVITAR LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

EL PLAN SECRETO DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA PARA EVITAR LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

La Guerra Civil Española, uno de los episodios más trascendentales de la historia de España, fue desencadenada por las profundas tensiones sociales y políticas de la época, además del golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 contra el gobierno de la Segunda República.

José Antonio Primo de Rivera, figura clave de este periodo, se encontraba encarcelado en Alicante por cargos como posesión ilegal de armas. Desde su celda, Primo de Rivera, quien aspiraba a liderar y ocupar un cargo relevante en el nuevo gobierno, ideó un plan sorprendente para detener la inminente guerra.

La propuesta de mediación

El plan consistía en mediar entre el bando nacional y el republicano para formar un gobierno de concentración donde estuvieran representados todos los partidos políticos.

Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por la Segunda República, impidiendo que Primo de Rivera se reuniera con los generales sublevados.

La idea surgió a finales de junio de 1936 y se desvaneció a principios de agosto, cuando Primo de Rivera comprendió que el golpe de Estado era inevitable y que el país se enfrentaría a una guerra civil. Su principal objetivo era evitar la fractura entre los españoles, un principio que, paradójicamente, contradecía sus ideales.

Los pasos del plan de Primo de Rivera

El plan de Primo de Rivera para crear un gobierno de concentración comenzaba con un viaje a Burgos para convencer a los golpistas de la necesidad de un acuerdo entre todos.

Si este primer paso tenía éxito, el siguiente sería la amnistía para ambos bandos, seguida de la liberación de los trabajadores republicanos que habían sido apartados por sospechas de pertenecer al bando sublevado.

El tercer punto, sin duda el más complejo, era la disolución y desarme de las milicias. Tras esto, se levantaría el estado de alarma y cesaría la intervención de la política en la Justicia, quedando solo pendiente la redacción de un nuevo programa político.

El rechazo del plan y el intento de ocultarlo

Primo de Rivera solicitó una audiencia con el entonces presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, mediante una carta secreta.

Finalmente, su subsecretario se reunió con él el 14 de agosto de 1936, pero el gobierno rechazó el plan.

El gobierno de Franco, consciente de las intenciones de Primo de Rivera, no permitió que sus ideas se difundieran y borró cualquier registro de ellas. Los documentos fueron ocultados y las transcripciones censuradas.