
La estudiante de FP de 19 años que abrazó el yihadismo desde su habitación: "Comenzó a vestir el hiyab y a cubrir sus manos"
Una joven española de 19 años, estudiante de Formación Profesional y procedente de una familia de clase media, ha sido detenida por la Policía Nacional tras un vertiginoso proceso de radicalización que, en poco más de un año, la llevó a abrazar el yihadismo. La investigación, a cargo de la Comisaría General de Información, la puso en el foco en febrero del año pasado, culminando con su arresto y posterior ingreso en prisión.
Según el experto en seguridad Pablo Muñoz, se trata de una chica voluble e influenciable, un rasgo que, unido a una posible búsqueda de nuevas experiencias y un punto de rebeldía, podría haber facilitado su captación.
“Es una chica que es voluble e influenciable”, señalan las fuentes del caso, que apuntan a que antes de su inmersión en el yihadismo, la joven ya había mostrado interés en otras culturas, aunque su transformación posterior fue drástica.
El cambio se hizo evidente para su entorno cuando la joven, que entonces vivía con su madre en Ferrol, comenzó a vestir el hiyab y a usar guantes para cubrir sus manos, adoptando la corriente más rigorista del islam. Este proceso se habría gestado meses antes de forma muy rápida, sin que sus padres, ya separados, fueran conscientes de lo que realmente sucedía.
Aunque en el mundo real era una persona más bien introvertida, la joven se transformaba al interactuar en las redes sociales.
Esta dualidad contrasta “de una forma increíble con esa determinación a la hora de entregarse a las actividades yihadistas”, explica Muñoz. Su actividad en plataformas como Telegram y TikTok se volvió frenética, dedicando “muchísimas horas cada día”.
Su actividad online la llevó a acumular una enorme audiencia, con hasta 5.000 seguidores y publicaciones que alcanzaron el medio millón de visualizaciones.
Pero fue más allá, logrando establecer contacto directo con dos combatientes de DAESH que operaban en una zona de Siria fronteriza con Turquía. Con ellos no solo intercambiaba material, sino que le llegaron a enviar un manual para fabricar explosivos TATP, conocido como ‘la madre de Satán’.
La investigación destapó también que había enviado pequeñas cantidades de dinero a zonas de conflicto, unos 200 euros en cinco envíos, con la ayuda de un exnovio residente en Cartagena.
Además, en sus mensajes idealizaba a las mujeres que habían viajado a zonas de yihad, lo que hizo temer que pudiera intentar el viaje por su cuenta.
La detención se produjo finalmente en el piso de Ferrol donde vivía con su madre. La joven se mostró impasible y apenas se inmutó durante el registro, negándose a declarar ante la policía y a responsabilizar a su exnovio.
Este, también detenido en Cartagena, admitió haberla ayudado con el dinero pero aseguró desconocer el fin, quedando finalmente en libertad.
Los padres de la joven están absolutamente destrozados, pero han colaborado con la policía en todo momento. El objetivo ahora es revertir el proceso de radicalización.
Los expertos creen que es posible, ya que su perfil es el de una persona manejable, sin rasgos psicopáticos. “Con una atención adecuada y la cercanía de sus padres, es más que posible que la joven remonte y que esto quede en un mal sueño”, señalan.
Este caso pone de manifiesto cómo DAESH centra sus esfuerzos en reclutar a jóvenes, aprovechando su vulnerabilidad y su falta de percepción del riesgo.
Las redes sociales juegan un papel “demoledor” en estos procesos, como demuestra el alarmante aumento de menores detenidos por delitos de yihadismo en los últimos años.













