Las dificultades para ser padre si eres gay: Un anhelo lleno de obstáculos

Las dificultades para ser padre si eres gay: Un anhelo lleno de obstáculos
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Las dificultades para ser padre si eres gay: Un anhelo lleno de obstáculos

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Para los hombres gays, la decisión de ser padres está cargada de dificultades, desde los complejos requisitos de adopción hasta el temor a la reacción social y la posible pérdida de derechos.

Hernán, Víctor, Mikel y Albert, entre 28 y 39 años, se encuentran en una etapa de la vida donde la paternidad es un tema recurrente. Sin embargo, para ellos, este anhelo se enfrenta a obstáculos particulares.

“Es un tema que tengo aparcado porque siento una imposibilidad muy grande”, confiesa Hernán. Aunque desde joven visualizó la paternidad como algo deseable, la realidad se impone: la imposibilidad biológica de gestar y la necesidad de recurrir a procedimientos alternativos.

Los cuatro hombres entrevistados descartan la gestación subrogada por motivos éticos, dejando la adopción como la principal opción. Sin embargo, Hernán la percibe como un camino difícil: “Es un proceso en el que te fiscalizan, pasa mucho tiempo y necesitas una serie de requisitos que actualmente yo no tengo”. La precariedad económica dificulta aún más la posibilidad de cumplir con las exigencias de una adopción.

Víctor, por su parte, considera el acceso a la adopción tan complicado que ni siquiera se plantea la paternidad como una opción realista. “Antes de reconocerme como hombre homosexual, sí tenía la idea de tener hijos, por lo que se espera de ti en la sociedad y lo que esperan tus padres”, explica. Sin embargo, al asumir su orientación sexual, esa visión cambió.

El psicólogo Pablo Mola, investigador de familias LGTBIQ+, explica que en la población homosexual masculina “el deseo de ser padre está, pero tiene mucha reflexión”. A diferencia de las parejas heterosexuales, que pueden tener hijos de manera más improvisada, los hombres gays se enfrentan a un proceso de planificación y reflexión mucho más profundo.

El cuestionamiento de la capacidad de los hombres para criar

Incluso cuando la paternidad es posible, los hombres gays se enfrentan a prejuicios y estereotipos de género. Mola señala que “no se espera que un hombre sea capaz de la crianza” sin una mujer, y que a menudo son cuestionados sobre quién cuidará del niño o niña. Esta duda sobre la capacidad de los hombres para criar hace que el deseo de ser padres sea “mucho menos realista que en mujeres lesbianas o en parejas heterosexuales”.

Mikel, aunque con cierto deseo de tener hijos, reconoce que “hay algunas cosas que te echan para atrás”. La falta de tiempo, la estabilidad y una pareja estable son factores que dificultan la decisión. También le preocupa la LGTBIfobia que podría sufrir su hijo o hija: “Si ya he tenido que enfrentarme a situaciones de violencia a lo largo de mi vida por ser marica, ser padre de un peque, sea o no marica, no va a cambiar que tenga un padre marica”.

Hernán comparte la preocupación por la violencia: “He pensado muchas veces en qué tipo de comentarios recibiría ese posible hijo o hija simplemente por tener dos padres. ¿El ‘bullying’ que yo he tenido va a salpicar de alguna forma a ese niño o a esa niña?”.

Miedo a perder derechos

La creciente ola de conservadurismo en muchos países también genera temor. Mola advierte que muchas familias LGTBIQ+ temen que “la ola reaccionaria les produce mucho miedo porque está planteando retirar esos derechos”. Este temor puede afectar a quienes están considerando la paternidad, ya que el proceso de adopción es largo y no hay garantía de que los derechos adquiridos se mantengan en el futuro.

Albert coincide en que “cuesta un poco ser optimista con el mundo que tenemos en este momento”. Recuerda el caso de Italia, donde el gobierno prohibió el registro de hijos de parejas de mujeres lesbianas, como un ejemplo de que “se puede retroceder y está aquí al lado”.

A pesar de las dificultades, algunos encuentran motivos para la esperanza. Víctor destaca la existencia de colegios inclusivos donde las familias no normativas crean comunidad. Mikel, aunque preocupado por la reacción social, se siente impulsado por la rabia y admira a quienes construyen familias disidentes: “Qué guay que haya familias disidentes construyendo una crianza desde otros lugares que no sean los que nos han enseñado siempre y que eso sea posible. Me parece superpotente y me da mucho orgullo”.