
Ecologista Juan Clavero: "O la sentencia es ejemplar o se legitima la impunidad mafiosa
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Juan Clavero, ecologista con años de trayectoria, revive la angustia de la noche que pasó en un calabozo en Ubrique, temiendo no poder demostrar que la cocaína hallada en su coche no era suya. La noticia de su detención generó sospechas de una trampa.
Ocho años de lucha por la verdad
La Audiencia Provincial condenó a dos personas por denuncia falsa, pero Clavero recurrió, buscando penas para otros implicados y la empresa Breña del Agua Investment S.L., a la que acusaba de usurpar caminos públicos. Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha ordenado repetir el juicio, reabriendo un caso que ha consumido casi una década de su vida.
“Es un sentimiento ambivalente”, afirma Clavero sobre la repetición del juicio. Se alegra porque el juicio anterior fue “impresentable”, impidiendo que se juzgara por delitos como detención ilegal o conspiración, y las penas fueron mínimas. Sin embargo, la lentitud de la justicia genera una sensación de impunidad.
Errores del juicio anterior
Clavero critica que el tribunal desestimó parte de las acusaciones con indicios suficientes, lo que el TSJA considera un error grave. La presidenta del tribunal mostró una actitud hostil hacia él y favorable a los abogados de los acusados. La dilación indebida también favoreció a los condenados, que ahora vuelven a ser presuntos.
¿Qué espera del nuevo juicio?
El ecologista espera un tribunal imparcial y condenas proporcionales. “O hay una sentencia ejemplar o se estará legitimando la impunidad de prácticas mafiosas”, advierte. Si las penas son leves, el mensaje sería peligroso: se puede intentar hundir a alguien sin consecuencias. En una democracia, no se puede silenciar a quien defiende caminos públicos metiéndole droga en el coche.
Un montaje que marcó su vida
Clavero nunca imaginó que llegarían tan lejos. La Guardia Civil lo registró y encontró la droga. Pasó una noche en el calabozo, desorientado y temeroso por su familia y su reputación. “El primer día aparecí en medios nacionales como detenido por tráfico de drogas. Eso fue durísimo”, recuerda.
Recibió ayuda de cartas anónimas con información interna, provenientes de un guardia civil, así como de vecinos y testigos. Las cámaras de un bar revelaron una reunión entre un cabo y uno de los implicados antes del operativo. Sin esa colaboración, habría sido difícil demostrar su inocencia.
Más allá de lo individual
Clavero no tiene pruebas de que la empresa organizara todo, pero considera evidente su responsabilidad civil subsidiaria, ya que directivos participaron usando recursos de la empresa. La empresa fue absuelta, lo que debe revisarse. Se trata de una finca con conflictos por la usurpación de caminos públicos, con un modelo de gestión ligado al caciquismo.
La defensa de los caminos públicos
A pesar de todo, Clavero sigue luchando por recuperar los caminos públicos de la provincia de Cádiz. “Si me hubiera encerrado o retirado, habrían ganado”, afirma. Esto puede sentar un precedente: o se consolida la idea de que al que levanta la cabeza se le castiga, o se demuestra que se puede defender el patrimonio público por la vía legal.
Los caminos son calles del campo, de titularidad municipal. Muchos ayuntamientos los han dejado perder física y jurídicamente, sin inventariarlos ni registrarlos. Ahora, algunos municipios están avanzando. Ubrique ya lo aprobó, Zahara está a punto, pero Grazalema lo tiene en un cajón. Clavero iniciará una vía legal para obligar al Ayuntamiento a abrir el camino, con el apoyo de vecinos.
El cambio climático en la Sierra de Grazalema
Clavero también ha vivido las lluvias extremas en la Sierra de Grazalema. El espectáculo natural fue impresionante, pero también hubo aislamiento, dificultades para comprar alimentos y daños económicos. Ve en estos episodios una confirmación del cambio climático, con un aumento de fenómenos extremos en el Mediterráneo. Le preocupa el crecimiento de los discursos negacionistas. “O tomamos medidas urgentes o nuestros pueblos no van a aguantar lo que viene. No es un problema de nuestros nietos. Es de nosotros”, concluye.












