
La brecha de género en la salud mental: "Desde pequeñas sufrimos presiones que provocan malestar
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“Te critican porque no tienes pecho. O te critican porque lo tienes, pero grande. O porque lo tienes pequeño. Da igual, siempre te critican”. Esta frase, escuchada por Montse Vázquez en un instituto durante una charla de sensibilización en salud mental, ilustra la realidad de la presión social que enfrentan las mujeres en múltiples aspectos: estéticos, de comportamiento, de cuidados familiares, entre otros.
Vázquez, coordinadora de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha, subraya que esta presión constante genera malestar psicológico, afirmando que “el género influye en poder tener un problema de salud mental”.
La trabajadora social destaca que la ansiedad y la depresión afectan a las mujeres en un porcentaje que duplica al de los hombres. Además, señala que las mujeres suelen expresar su malestar emocional con mayor frecuencia y, por ende, buscan ayuda más a menudo.
Un problema de igualdad: la “medicalización” de la mujer
Las conclusiones de Vázquez coinciden con el Estudio GEA, elaborado por Salud Mental España, que aborda el empoderamiento y la accesibilidad en derechos de las mujeres y niñas con problemas de salud mental en España.
Este informe revela que los factores sociales y las condiciones de vida de las mujeres impactan en su salud mental. Las experiencias, situaciones y contextos llevan a que mujeres y hombres padezcan de modos diferenciales, siendo las mujeres más vulnerables y desarrollando con mayor prevalencia ciertos tipos de padecimientos.
El estudio GEA también destaca la “medicalización de las mujeres”, indicando que, ante la misma situación médica, las mujeres tienen más probabilidades de recibir una receta de medicamento, especialmente psicofármacos.
Para la coordinadora de la Federación Salud Mental regional, esta situación es “un problema muy grave”. Señala que “muchas mujeres acuden al médico de atención primaria manifestando malestar, dificultades para dormir, dificultades o tristeza y salen de la consulta medicadas con una benzodiazepina. A los varones se les suelen hacer más pruebas o se les deriva al especialista”.
El Estudio GEA también refleja que ciertos problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad, los trastornos alimentarios o los obsesivos, se diagnostican mayoritariamente a mujeres, mientras que otros, como los de personalidad o los relacionados con sustancias y adicciones, se atribuyen principalmente a hombres.
El estudio aclara que esta diferencia en el diagnóstico no implica una diferencia real, sino que se basa en la atribución a través de los síntomas, sin un análisis más exhaustivo y contextual.
“Ven cuestionado su testimonio”
Las mujeres con trastornos mentales graves, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión severa, se enfrentan a la falta de credibilidad y a un cuestionamiento constante por parte de su entorno. “Las mujeres con problemas de salud mental ven cuestionado su testimonio. Siempre”, lamenta Vázquez.
Menciona como ejemplo que tres de cada cuatro mujeres con problemas de salud mental han sufrido violencia en el ámbito familiar o de pareja.
“Cuando una mujer con un trastorno mental grave relata cualquier tipo de violencia, se la cuestiona siempre. Y se considera que puede ser un síntoma de su trastorno. Esto se da sobre todo con las agresiones sexuales, especialmente si se dan en el entorno familiar. No se las cree”.
Míriam y Eva, mujeres con trastorno mental grave que participaron en un proyecto de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha, han vivido en carne propia esta falta de credibilidad y cuestionamiento.
Miriam, de 44 años, explica que las mujeres con problemas de salud mental “estamos más estigmatizadas”. Siente la presión de tener que “comportarse bien” o “no alzar la voz” porque, de lo contrario, pueden acusarla de “estar loca”.
Eva, de 53 años, afirma haber sufrido estigma por ser mujer y vivir en un entorno rural. “He escuchado todo tipo de comentarios”, lamenta.
A pesar de estas experiencias, ambas mujeres envían un mensaje positivo a otras que estén comenzando su camino tras un diagnóstico de salud mental. “Que no tenga miedo”, recomienda Miriam. “Que no tenga miedo, que se deje aconsejar por los profesionales, que no deje nunca de tomar la medicación y sobre todo que esté abierta al cambio. Cambiar es muy importante”.
Montse Vázquez concluye con un consejo para las mujeres que estén pasando por una etapa de malestar emocional: “Que hablen, que pidan ayuda, que cuenten. Cuando hablas, pides ayuda y cuentas, todo mejora. La recuperación, por supuesto, es posible”.













