CUATRO MESES DE ZAS EN ALICANTE: VECINOS DENUNCIAN INCUMPLIMIENTOS Y FALTA DE CONTROL

CUATRO MESES DE ZAS EN ALICANTE: VECINOS DENUNCIAN INCUMPLIMIENTOS Y FALTA DE CONTROL
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CUATRO MESES DE ZAS EN ALICANTE: VECINOS DENUNCIAN INCUMPLIMIENTOS Y FALTA DE CONTROL

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Cuatro meses después de la implementación de la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en el Casco Antiguo de Alicante, los residentes denuncian que la situación no ha mejorado y que la medida no se está aplicando de manera efectiva.

Horarios incumplidos y falta de supervisión policial

Joaquín Gangoso, presidente de la Asociación de Vecinos Laderas del Benacantil, critica la ineficacia de la ZAS, señalando que los locales de ocio nocturno continúan operando fuera del horario permitido, establecido hasta las 00:30 horas. Según Gangoso, esta situación se repite principalmente de miércoles a sábado, convirtiendo la normativa en “papel mojado”.

La normativa de la ZAS exige la presencia diaria de la Policía Local para supervisar los horarios de cierre y levantar los expedientes correspondientes. Sin embargo, los vecinos afirman que esto no ocurre. Gangoso estima que se deberían haber tramitado unas 800 denuncias en estos cuatro meses, frente a las aproximadamente 100 que se han comunicado.

Además, critica que no se ha cerrado ningún local in situ, a pesar de que la ley lo permite.

Incumplimiento de la ordenanza de contaminación acústica

A la falta de control de horarios se suma el incumplimiento de la ordenanza de contaminación acústica, aprobada hace 13 meses, que daba seis meses a los locales para adaptarse. Según Gangoso, ningún funcionario de Urbanismo ha revisado los locales, a pesar de haberlo comunicado al Síndic de Greuges.

Estrategias para eludir la normativa

Los vecinos también han denunciado que algunos locales emplean estrategias para eludir la normativa, como cambiar la puerta de sitio para evitar la afección de la ZAS o servir comidas sin la licencia de restauración necesaria.

Frustración vecinal y posible recurso judicial

La frustración de los residentes es palpable. Tras años de lucha, mediciones de ruido y denuncias, la llegada de la ZAS se recibió con esperanza, reforzada por el aval judicial a la medida. Sin embargo, cuatro meses después, el sentimiento es de impotencia.

Los vecinos se plantean acudir a los juzgados como último recurso, aunque priorizan una solución inmediata.

“¿Qué ganamos con el juzgado? Que dentro de cuatro años un juez diga que tenían que haber cerrado. Yo lo que quiero es descansar ahora”, concluye Gangoso, insistiendo en la necesidad de empatía y el cumplimiento de la ley.