
¿Por qué repetimos patrones en nuestra vida y cómo romper con ellos?
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El cerebro humano, una máquina asombrosa, procesa entre 80.000 y 90.000 pensamientos al día, la mayoría de los cuales escapan a nuestra consciencia. Esta característica fundamental explica por qué a menudo nos encontramos repitiendo patrones de conducta en nuestras vidas, según la experta en coaching Elia Vallejos.
El cerebro: un ordenador que automatiza procesos
Vallejos, de Mankay Coaching, explica que el cerebro funciona como un ordenador sofisticado que automatiza procesos para conservar energía. Esta automatización nos lleva a actuar siguiendo programaciones que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida. Desde la infancia, nuestro cerebro integra programas sin filtrar, simplemente a través de la repetición.
Frases comunes como “el dinero no crece en los árboles” se asimilan como verdades absolutas, moldeando nuestra forma de pensar y actuar.
“Puedes tener 40 años y estar repitiendo patrones de cuando eras pequeño, que entonces sí que te valían, pero que ahora mismo no”, indica Vallejos. El problema surge cuando estos patrones, que en su momento fueron útiles, dejan de serlo en la vida adulta y, sin embargo, continúan ejecutándose de forma automática, limitando nuestro potencial y bienestar.
La clave: consciencia y neuroplasticidad
Romper con esta inercia requiere un esfuerzo consciente y sostenido. No basta con simples afirmaciones positivas para transformar nuestra mente. Vallejos advierte: “Si llevas 20 años diciéndote ‘no valgo’, te pones delante del espejo, dices 20 veces ‘valgo’, y tu cerebro te va a decir que le estás hablando en chino”.
La clave, según la coach, reside en tomar consciencia del pensamiento en el momento en que surge, lo que nos permite introducir una nueva perspectiva y, a partir de ahí, actuar de manera diferente.
Vallejos recurre a una cita de Carl Jung para ilustrar la fuerza del subconsciente: “Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino”.
Durante mucho tiempo se creyó que el cerebro adulto era incapaz de cambiar, una idea que la ciencia ha refutado. Vallejos destaca el concepto de neuroplasticidad, definiéndola como “la capacidad de nuestro cerebro, a cualquier edad, de crear nuevas redes neuronales”. Esta capacidad de adaptación y cambio es fundamental para romper con patrones arraigados.
Un proceso lento pero posible
Sin embargo, este cambio no es instantáneo ni sencillo. A diferencia de los resultados rápidos que se obtienen con el ejercicio físico, la transformación mental es un proceso lento y, a menudo, incómodo.
“Cambiar un pensamiento es incómodo porque no hay fuegos artificiales ni hay aplausos, ni hay un subidón químico rápido, sino que es mucho más lento”, explica Vallejos.
Esta lentitud es la principal razón por la que muchas personas abandonan el proceso. Vallejos lo ejemplifica con una dieta: aunque uno tenga la intención consciente de comer sano, al llegar a casa cansado, “no es tu pensamiento motivacional el que te va a decir ‘voy a coger una zanahoria’, va a ser el automático el que te lleva relacionando el chocolate con el alivio”.
Visualización y la pregunta clave
Una de las herramientas más efectivas en este proceso es la visualización. Tal como afirma Elia Vallejos, “nuestro cerebro no sabe lo que es real y lo que es imaginario”. Imaginar un resultado positivo consume la misma energía mental que anticipar uno negativo.
“Cuando un diseñador está pensando en su cabeza el traje que te vas a poner, primero lo visualiza y después lo hace realidad”, comenta, subrayando que muchas cosas se viven dos veces: una en la mente y otra en la realidad.
La tendencia a repetir frases como “siempre me pasa lo mismo” es una manifestación de la mente automática, que funciona por repetición y no por lógica. Para iniciar el cambio, Vallejos propone una pregunta fundamental: “¿Estoy viviendo la vida que quiero o estoy repitiendo patrones?”. A partir de esa reflexión, asegura, es posible empezar a trabajar para tomar el control consciente de nuestra vida.













