
Protesta en Cádiz por la pérdida de la subvención del comedor escolar en un centro de educación especial
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Un centenar de personas, entre familias y profesionales, se concentraron este jueves frente a la Delegación Territorial de Educación de la Junta de Andalucía en Cádiz para protestar por la eliminación de la subvención del comedor escolar del centro de educación especial Infanta Cristina de UPACE San Fernando.
“Sin comedor no hay inclusión”, corearon los manifestantes, madres y padres de alumnos con parálisis cerebral, quienes exigieron a la administración autonómica una solución urgente para este servicio, considerado esencial para la educación, la salud y la autonomía de sus hijos.
La protesta, que contó con el apoyo de otros centros de educación especial de la provincia, buscó visibilizar la preocupación de las familias tras la exclusión del centro de la última convocatoria de subvenciones de la Junta para financiar el comedor escolar. Esta situación obliga ahora a cada familia a asumir un coste cercano a los mil euros anuales por un servicio que, en estos centros, forma parte integral del proyecto educativo.
Durante la concentración, se leyó un manifiesto donde las familias denunciaron que los criterios de valoración utilizados en la convocatoria no consideran las necesidades específicas del alumnado con grandes necesidades de apoyo. La frase “Sin comedor no hay inclusión” resonó repetidamente entre los asistentes al final de la lectura.
El comedor escolar: un servicio educativo fundamental
Esperanza Fernández, madre de dos alumnos del centro, fue la encargada de leer el manifiesto en representación de las familias. Subrayó que el comedor escolar en un centro de educación especial no es un servicio complementario, sino una parte esencial del proceso educativo.
“El comedor escolar de un colegio de educación especial no debe ser un lujo”, enfatizó Fernández.
Explicó que muchas de las actividades que se realizan durante este tiempo están relacionadas con el aprendizaje de habilidades básicas vinculadas a la alimentación y la autonomía personal.
En el caso de alumnos con parálisis cerebral y otras discapacidades severas, la alimentación requiere el apoyo de profesionales especializados que trabajan aspectos como el control postural, la deglución y la prevención de atragantamientos. Por esta razón, el comedor está integrado en el horario lectivo y forma parte del proyecto curricular del centro.
Las familias argumentan que la orden de subvenciones no contempla este componente educativo y que el sistema de concurrencia competitiva perjudica a los centros específicos frente a los colegios ordinarios, al tener menos alumnos y, por lo tanto, obtener menor puntuación en la valoración.
Un duro golpe económico para las familias
La exclusión de la convocatoria supone un importante esfuerzo económico para las familias del centro, que ahora deberán pagar alrededor de 986 euros al año por el servicio de comedor.
En el manifiesto se denunció que muchas de estas familias ya enfrentan gastos elevados derivados de terapias, tratamientos y cuidados específicos que requieren sus hijos.
“¿Que no son vulnerables nuestros hijos? Que venga alguien y lo vea”, declaró la madre durante la lectura, recordando que gran parte del alumnado tiene grados de discapacidad superiores al 50 por ciento.
Las familias también cuestionan que el criterio de vulnerabilidad no otorgue mayor puntuación a estos centros, a pesar de que atienden a alumnos con altos niveles de dependencia.
Durante la concentración, las familias pidieron a la Junta de Andalucía que revise los criterios de concesión de estas ayudas y amplíe la dotación presupuestaria para evitar que los centros de educación especial queden excluidos.
Entre las propuestas planteadas, se sugiere que el servicio de comedor se incorpore directamente a los conciertos educativos que mantienen estos centros con la administración autonómica, de modo que no dependa cada año de convocatorias competitivas.
Las familias insisten en que la gratuidad del comedor escolar es indispensable para garantizar la inclusión educativa del alumnado con discapacidad, reclamando una solución que asegure este servicio en el futuro.
“Sin comedor, nuestros niños y niñas no tienen una verdadera inclusión”, concluyeron durante la protesta.













