
Devoción multitudinaria en Madrid: Miles besan los pies del Cristo de Medinaceli
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Cada primer viernes de marzo, la Plaza de Jesús en Madrid se convierte en el epicentro de una profunda manifestación de fe. Miles de personas se congregan ante la Basílica de Jesús de Medinaceli, formando largas colas que serpentean por el Barrio de las Letras, con un único propósito: besar los pies de la venerada imagen del Cristo de Medinaceli.
Una tradición centenaria
La tradición, arraigada en el calendario religioso madrileño, atrae a fieles que esperan pacientemente durante horas para acercarse a la imagen de Cristo Nazareno. El acto de tocar o besar sus pies es, para muchos, un gesto de profundo significado espiritual, una promesa cumplida o un acto de agradecimiento.
Orígenes sorprendentes
La historia de esta devoción multitudinaria está marcada por episodios sorprendentes. La talla del Cristo fue creada en Sevilla en el siglo XVII, con destino a La Mámora (actual Mehdía, Marruecos), donde se encontraba una guarnición española.
Sin embargo, en 1681, la plaza cayó en manos del sultán Muley Ismaíl.
La imagen fue tomada como botín de guerra y trasladada a Mequínez, donde, según la tradición, fue objeto de burlas y maltratos. En 1682, el fraile trinitario Pedro de los Ángeles negoció su rescate con el sultán. La leyenda cuenta que el precio acordado era su peso en oro, pero la balanza se equilibró con solo treinta monedas, coincidiendo con la cantidad por la que Judas traicionó a Jesucristo.
Tras su rescate, la imagen llegó a Madrid en 1682, donde rápidamente creció la devoción hacia ella, convirtiéndose en uno de los símbolos religiosos más importantes de la ciudad, hasta el punto de ser conocido como el Señor de Madrid.
Protección durante la Guerra Civil
Durante los meses previos a la Guerra Civil española, el Cristo fue escondido en un cajón de madera de roble para protegerlo de posibles actos de vandalismo. Sin embargo, fue encontrado en 1937 por milicianos republicanos y, posteriormente, enviado a Ginebra para su preservación como obra de arte.
Regreso triunfal
Tras la guerra, la imagen regresó a Madrid el 14 de mayo de 1939, siendo recibida por una multitud en una salida extraordinaria que reforzó aún más la devoción popular.
Nuestro Padre Jesús Nazareno
Aunque popularmente se le conoce como Cristo de Medinaceli, su nombre oficial es Nuestro Padre Jesús Nazareno.
El apelativo “de Medinaceli” proviene de su relación con la casa nobiliaria del mismo nombre, cuyo VIII duque cedió una capilla a los trinitarios para el culto de la imagen.
Influencia extendida
La influencia de esta imagen se extiende más allá de la capital, con numerosas representaciones inspiradas en ella en ciudades como Cádiz, Málaga, Salamanca, Córdoba o Santa Cruz de Tenerife.
Su importancia dentro del catolicismo español quedó patente en 2011, cuando fue elegida como una de las estaciones del Vía Crucis celebrado en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud, presidida por el Papa Benedicto XVI.













