
El Castillo de Coca: Una Joya Mudéjar en Tierra de Pinares
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El castillo de Coca, situado en la provincia de Segovia, es una joya arquitectónica que desafía las convenciones de la arquitectura militar castellana. A diferencia de las fortalezas de piedra encaramadas en riscos, este castillo se alza en una zona llana, al borde de la antigua Cauca romana, rodeado de pinares. Su singularidad geográfica y constructiva lo convierten en un monumento único.
Una Fortaleza de Ladrillo con Historia
La construcción del castillo se inició en 1453 por iniciativa de Don Alonso de Fonseca, obispo de Ávila, bajo la dirección del arquitecto Alí Caro. La obra fue continuada por sus sucesores, consolidando el poder de la familia Fonseca en Castilla. Durante la construcción, la villa de Coca incluso acuñó su propia moneda para pagar a los trabajadores. El castillo sobrevivió a la revuelta de los comuneros, resistiendo saqueos, guerras y el paso del tiempo.
Lo que distingue al castillo de Coca es su material de construcción: el ladrillo rosado. En lugar de los bloques de granito o piedra caliza habituales, se empleó el barro cocido y el tapial, una herencia de los alarifes musulmanes. Este estilo gótico-mudéjar le confiere una calidez cromática y una riqueza decorativa que lo elevan a la categoría de obra de arte.
Ingeniería Defensiva: El Foso Infranqueable
Al carecer de una elevación natural, el castillo de Coca se protege mediante un impresionante sistema de ingeniería basado en un foso. Este foso, el mejor conservado de Castilla, es una profunda excavación de 560 metros de perímetro que aísla la fortaleza del entorno. El acceso se realiza a través de un puente que antiguamente fue levadizo, salvando los escarpes que actúan como barrera. La confluencia de los ríos Eresma y Voltoya fortalece aún más su posición en la campiña segoviana.
Estructura y Decoración Interior
El castillo se organiza en dos recintos principales para garantizar una defensa escalonada. El recinto exterior, de función defensiva, está jalonado por torres y un almenado doble. Tras la puerta, se accede a la liza, el pasillo entre ambas murallas. El núcleo central, de planta cuadrada, cuenta con torres imponentes como la de Pedro Mata, la de la Muralla o la de los Peces. Matacanes permitían lanzar proyectiles y líquidos hirviendo contra los atacantes.
En el corazón del castillo se encuentra la torre del Homenaje, que conserva sus estancias originales del siglo XV. En su interior, se puede visitar la sala de armas, la capilla y el museo, ascendiendo por escaleras de caracol. Desde lo alto, se disfruta de vistas panorámicas de la Tierra de Pinares. El patio de armas, reconstruido tras ser expoliado, sigue siendo el centro neurálgico del castillo.
La decoración interior destaca por motivos mudéjares realizados con estucos y pinturas en tonos rojos, negros y azules sobre fondo blanco. La sala de los susurros, en la torre de Pedro Mata, es famosa por su curiosa acústica. También hay rincones más oscuros, como la mazmorra, donde estuvieron cautivos personajes ilustres como el Duque de Medina-Sidonia.
Función Educativa y Legado Turístico
Tras siglos bajo la propiedad de los Duques de Alba, en 1954, la Casa de Alba cedió el uso del castillo al Ministerio de Agricultura, que lo restauró y lo convirtió en la sede de la Escuela Hogar de Capataces Forestales, uso que mantiene en la actualidad. Esta función educativa ha asegurado la conservación del edificio.
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931, el castillo de Coca es un destino turístico de primer orden. Su visita permite conocer el legado de los Fonseca y la maestría de los artesanos que transformaron el ladrillo en un símbolo de poder. Además del castillo, la villa de Coca ofrece otros atractivos como la Puerta de la Villa, la muralla urbana y los sepulcros de la familia fundadora en la iglesia de Santa María.













