
NUEVO TITULO: Culla, el último territorio templario en Castellón, revive su castillo medieval
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En el interior de la provincia de Castellón, en la comarca del Alto Maestrazgo, se encuentra Culla, un municipio cuyo casco antiguo evoca su pasado medieval. Reconocido como Bien de Interés Cultural desde 2004, Culla también forma parte de la red de “Los Pueblos Más Bonitos de España”, que agrupa municipios con un patrimonio histórico notable.
El origen de Culla y su sistema defensivo se remonta a la época de la dominación musulmana en la Península Ibérica, cuando se levantó una fortificación en la parte más alta del cerro. Tras la conquista cristiana, el enclave pasó a manos de la Orden del Temple a principios del siglo XIV.
Este hecho marcó la evolución histórica del municipio, ya que Culla fue el último territorio adquirido por los templarios antes de su disolución oficial en 1312. La presencia de la orden militar dejó una huella que aún se puede apreciar en la estructura urbana del casco antiguo y en los restos del castillo.
Durante siglos, la fortaleza desempeñó una función estratégica dentro del sistema defensivo del interior de Castellón. Tras diversos episodios históricos, el recinto quedó en ruinas. Actualmente, un proyecto de rehabilitación impulsado por el Ayuntamiento busca recuperar parte de ese patrimonio y facilitar su visita.
El castillo templario que dominaba el territorio
En la parte más elevada de Culla, a unos 1.121 metros de altitud, se hallan los restos de la antigua fortaleza que controló el territorio del Alto Maestrazgo durante siglos. Su ubicación permitía observar amplias zonas y supervisar las rutas que atravesaban esta región.
El origen del castillo se remonta a la época islámica, cuando se construyó una primera estructura defensiva. A lo largo de los siglos siguientes, el recinto fue ampliado y reforzado hasta el siglo XIV. El conjunto estaba formado por varios recintos defensivos con murallas, torres y dependencias adaptadas a la topografía del cerro. La fortaleza adquirió un papel destacado al pasar a manos de la Orden del Temple.
El deterioro del recinto se produjo principalmente durante el siglo XIX, cuando el castillo fue destruido durante la primera Guerra Carlista. Desde entonces, numerosos restos permanecieron ocultos bajo derrumbes y acumulaciones de tierra.
El proyecto de rehabilitación en curso pretende recuperar parte de ese patrimonio. Las actuaciones incluyen excavaciones arqueológicas en uno de los sectores del castillo y la consolidación de la Torre del Homenaje y la Torre Menor. Estas intervenciones buscan garantizar la conservación de las estructuras existentes y evitar nuevos deterioros.
La actuación también incluye medidas destinadas a mejorar la experiencia de los visitantes, como la adaptación de los accesos y la instalación de pasarelas elevadas. De esta forma, el castillo vuelve a integrarse en el itinerario patrimonial del municipio.
Un casco histórico con huellas medievales
El castillo forma parte de un conjunto patrimonial más amplio que se extiende por el casco antiguo de Culla. Durante la Edad Media, la población estuvo protegida por un recinto amurallado con tres puertas principales. De esas entradas históricas, solo se conserva la Porta Nova, reconstruida en el siglo XIV.
El entramado urbano conserva calles estrechas y viviendas tradicionales que reflejan la evolución histórica del municipio. Entre las vías más representativas se encuentra el carrer del Pla, que conectaba la antigua plaza del mercado con el centro del pueblo. A lo largo de esta calle aún se conservan casas de piedra con elementos vinculados a la actividad comercial de la época.
Cerca de este eje urbano se encuentra la Casa Abadía y la iglesia parroquial del Salvador, construida a comienzos del siglo XVIII sobre un templo anterior. El patrimonio de Culla incluye además edificios como La Presó, que funcionó como granero y prisión durante las guerras carlistas.
Fuera del núcleo urbano también se conservan ermitas históricas como la de San Roque y la de San Cristóbal. La recuperación del castillo y la conservación del casco antiguo forman parte de un proceso destinado a preservar ese patrimonio y a facilitar que residentes y visitantes puedan recorrer los espacios que explican la historia de Culla.













