LA ISLA MÁS REMOTA DEL MUNDO: UN VIAJE DE CASI DOS SEMANAS EN BARCO

LA ISLA MÁS REMOTA DEL MUNDO: UN VIAJE DE CASI DOS SEMANAS EN BARCO
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LA ISLA MÁS REMOTA DEL MUNDO: UN VIAJE DE CASI DOS SEMANAS EN BARCO

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Tristán de Acuña, la isla habitada más remota del mundo, se encuentra en medio del Atlántico Sur. Para llegar a este territorio británico, los viajeros deben embarcarse en un viaje marítimo de casi dos semanas desde Ciudad del Cabo, Sudáfrica.

Un viaje único

El youtuber Rama Jutglar documentó su experiencia en la isla, destacando que después de 13 días de navegación, finalmente llegaron a este destino singular. Edimburgo de los Siete Mares es el único pueblo habitado de la isla, hogar de poco más de 250 personas. La civilización más cercana se encuentra a más de 2.000 kilómetros de distancia.

Sin aeropuerto, solo el mar

La principal peculiaridad de Tristán de Acuña es la ausencia de un aeropuerto. La única forma de acceder a la isla es por mar. Sin embargo, solo unos ocho barcos viajan anualmente a Tristán de Acuña, y el viaje puede durar hasta dos semanas debido a las condiciones climáticas. Además, las autoridades de la isla priorizan los viajes por motivos médicos, oficiales o urgentes, dando preferencia a los residentes sobre los turistas.

La vida en Tristán de Acuña

La vida en Tristán de Acuña se caracteriza por el aislamiento y un fuerte sentido de comunidad. Edimburgo de los Siete Mares no tiene aeropuerto, hoteles ni restaurantes, pero ofrece imponentes acantilados y una vasta extensión de océano.

El aislamiento ha dado lugar a curiosidades, como la existencia de solo seis apellidos principales en la isla: Lavarello, Repetto, Rogers, Swain, Green y Glass. La mayoría de los habitantes nacieron en el territorio, que cuenta con una tienda de ultramarinos, un pub, un campo de fútbol, un parque, un cementerio, una iglesia, una piscina municipal, un centro médico y una escuela.

La “Tristan Lobster”, la especie local de langosta de agua fría, es un producto clave para la economía de la isla. Los isleños capturan y congelan la langosta para exportarla a otros lugares del mundo, generando hasta el 70% de los ingresos de Tristán de Acuña.