NO A LA GUERRA: UN 8M PARA FRENAR LA VIOLENCIA EN ORIENTE MEDIO

NO A LA GUERRA: UN 8M PARA FRENAR LA VIOLENCIA EN ORIENTE MEDIO
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NO A LA GUERRA: UN 8M PARA FRENAR LA VIOLENCIA EN ORIENTE MEDIO

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Este 8 de marzo, el movimiento feminista se enfrenta a un desafío global: la creciente amenaza de una guerra que impacta de manera desproporcionada a las mujeres y niñas en Oriente Medio. La situación actual exige una unidad y firmeza sin precedentes para oponerse a la violencia y al patriarcado supremacista que la alimenta.

El impacto devastador de la guerra en las mujeres

La guerra, con sus bombardeos y conflictos, afecta profundamente a las mujeres. Son ellas, las madres, las abuelas, las cuidadoras, quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de la violencia. La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, con ataques y bombardeos, pone en riesgo la vida y la seguridad de miles de mujeres y niñas.

Es intolerable que se justifique la muerte de civiles inocentes, especialmente de niñas. La lógica de usar la fuerza para imponer una agenda política o económica solo conduce a más violencia y sufrimiento. La comunidad internacional debe condenar enérgicamente estos actos y trabajar para lograr una solución pacífica y justa.

Este 8 de marzo, la prioridad es detener la guerra y la lógica neofascista de la fuerza que está causando tanto daño a las niñas y mujeres de Oriente Medio. La lucha por la igualdad debe ir de la mano de la lucha por la paz.

La cruda realidad sobre el terreno

Informes desde la zona de conflicto describen una situación desesperada. Familias enteras huyen de sus hogares bajo las bombas, buscando refugio en campos de desplazados. El miedo y la incertidumbre se apoderan de la población civil, especialmente de las mujeres, que temen por su seguridad y la de sus hijos.

Las mujeres que antes lideraban las protestas contra el régimen ultrarreligioso en Irán ahora son blanco de los bombardeos. Se les impide ir a la escuela, a la universidad, manifestarse o incluso salir a comprar alimentos. La situación es crítica y requiere una respuesta urgente de la comunidad internacional.

No repitamos los errores del pasado

Es fundamental aprender de los errores del pasado y no repetir la historia. Las intervenciones militares en Irak, Afganistán y Libia solo han generado más violencia y sufrimiento. No podemos permitir que se repita esta tragedia en Oriente Medio.

La sociedad, liderada por las mujeres y el movimiento feminista, debe dar un giro a esta historia de destrucción y barbarie. Debemos unirnos para construir un orden mundial basado en el diálogo, la justicia y la igualdad.

Es hora de tejer una red de solidaridad que nos una y nos permita construir un nuevo mundo, un mundo donde la paz y la justicia sean una realidad para todas y todos.