
Las Insumisas del Silencio: La Censura Privada y la Libertad de Expresión de las Mujeres
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El 8 de marzo, las mujeres concentramos nuestras demandas en un espacio social y político fugaz. Un problema que merece más atención es la restricción de la libertad de expresión femenina.
El Juicio Social y la “Cultura de la Cancelación”
Ante cada denuncia pública de violencia, individual o colectiva, judicializada o no, se activa un juicio social contra quienes alzan la voz. Se agita el pánico moral en torno a la “cultura de la cancelación”, un constructo sexista que niega a las mujeres como sujetos políticos con capacidad discursiva.
Represalias Silenciosas: El Burofax y la Amenaza Legal
Desde el #MeToo, las mujeres enfrentan represalias silenciosas por hablar. Muchas reciben advertencias legales exigiendo la eliminación de sus publicaciones, bajo amenaza de juicios por injurias, calumnias o daño al honor, con elevadas sumas en juego por daño reputacional.
Estos mecanismos de censura privada silencian a las mujeres, incluso cuando los hechos relatados son ciertos.
Asimetrías y Autocensura
Los tribunales a menudo priorizan el honor masculino sobre la libertad de expresión femenina. Pocas mujeres pueden permitirse años de litigio y el riesgo de perder, con peticiones exorbitantes de indemnización. La autocensura se extiende, lo que resulta inaceptable en una democracia.
¿Realmente tenemos la posibilidad de defender nuestra libertad de expresión en estas condiciones desiguales?
La Lucha Desgastante por la Verdad
Las mujeres que defienden su relato y su derecho a la denuncia social enfrentan procesos judiciales desgastantes. Deben revivir experiencias traumáticas, ahora como investigadas o demandadas, y recopilar pruebas a menudo inaccesibles o que dependen de la buena voluntad de terceros.
El Rol de las “Palomas Mensajeras”
Quienes dan voz a otras agraviadas anónimas se ven obligadas a elegir entre eliminar sus publicaciones, perdiendo credibilidad, o defender la verdad, exponiendo a las víctimas a declarar en un juicio sobre hechos que prefirieron no denunciar.
La Perspectiva Jurídica y la Veracidad de los Hechos
Los tribunales exigen que los hechos denunciados públicamente sean ciertos para que la libertad de expresión prevalezca sobre el derecho al honor. El desafío radica en determinar qué nivel de prueba es razonable exigir a las mujeres agraviadas.
La Importancia de la Perspectiva de Género
Los juicios por daño al honor deben considerar la dificultad intrínseca de probar discriminación y violencia, el impacto de los estereotipos de género en la credibilidad femenina y la influencia del estatus social del demandante en el proceso.
Las demandadas deben demostrar situaciones que pueden haber ocurrido en privado, décadas atrás, o que no eran reconocidas como violencia en su momento. Encontrar testigos puede ser difícil por miedo o incomodidad.
Denuncia Pública y Transformación Social
Es crucial que la denuncia pública no se vea como un conflicto privado, sino como una acción política que merece protección. Cuanto más ineficiente sea la protección e investigación de la discriminación y violencia contra las mujeres, mayor margen se les debe conceder para la denuncia social.
La denuncia pública busca crear conciencia y promover la transformación social para avanzar en derechos. Los organismos internacionales han recordado que la igualdad no se logrará sin proteger la libertad de expresión femenina.
Las Insumisas del Silencio: Un Derecho Fundamental
Vivimos un momento de creciente comprensión de que la denuncia pública de la discriminación y la violencia contra las mujeres es una acción política. Las mujeres que luchan por este derecho, incluso enfrentando juicios, son las insumisas del silencio. Necesitan apoyo social, ya que las decisiones judiciales en sus casos moldearán la libertad de expresión e información de todas las mujeres, una libertad más necesaria y valiosa que nunca en el contexto actual.













