Menos machistas, pero más antifeministas: la juventud en la encrucijada de la igualdad

Menos machistas, pero más antifeministas: la juventud en la encrucijada de la igualdad
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Menos machistas, pero más antifeministas: la juventud en la encrucijada de la igualdad

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Un análisis revela que, aunque los jóvenes muestran menos actitudes machistas que generaciones anteriores, un creciente número se identifica como antifeminista, generando preocupación entre expertos y educadores.

Confusión y rechazo al feminismo

Desde 2021, ha disminuido el número de jóvenes que se identifican como feministas. Esta tendencia se atribuye a una mezcla de discursos políticos y mediáticos que generan confusión. Según la psicóloga Isa Duque, en las aulas se percibe un cambio: mientras que antes la identificación con el feminismo era bien recibida, ahora se evita la palabra, aunque se mantenga la aceptación de sus principios.

La politóloga María Freixanet advierte que esta reacción discursiva podría transformarse en una involución real si no se aborda adecuadamente.

Heterogeneidad y brecha entre discurso y acción

Es crucial comprender que la juventud es heterogénea y que factores como la ideología y el género influyen más que la edad. Existe una notable diferencia entre lo que dicen y cómo actúan.

Si bien la mayoría de los jóvenes está de acuerdo con los principios básicos de la igualdad de género, como el derecho al aborto y el rechazo a la violencia sexual, el término “feminismo” genera rechazo.

Néstor (17 años) explica que el feminismo causa “bastante rechazo” debido a la imagen que se proyecta. Aitana (16) cree que, aunque las chicas apoyan el feminismo, los chicos perciben que “ahora es todo para que la mujer sea mejor que el hombre”.

La influencia de la desinformación y la necesidad de un enfoque integral

Miguel Lázaro, presidente del Instituto de Masculinidades e Igualdad EQUALS, señala que la desinformación y la ultraderecha influyen en el relato. Además, critica que se dé una respuesta individual a un problema estructural.

Duque celebra que las pedagogías feministas estén haciendo autocrítica y adaptando su forma de interpelar a los jóvenes, quienes tienen una realidad diferente a la de los hombres adultos. Según Duque, “esta generación es más feminista que sus padres y sus abuelos, pero no te lo van a decir con esa palabra”.

Igualdad formal vs. desigualdad real

Aunque la mayoría de los jóvenes no cree que las mujeres sean inferiores, persisten ciertas formas de discriminación, especialmente en el ámbito deportivo. Lázaro sostiene que la mayoría ya ha normalizado que las mujeres trabajen y tengan dotes de liderazgo.

Freixanet destaca que “lo formal les está diciendo: ‘Las chicas son vuestras iguales’ y los canales informales de socialización (pornografía, música, redes) les están diciendo: ‘Ellas son unas desiguales, ellas son cosas, objetos’”.

Violencia sexual y la importancia del consentimiento

A las jóvenes les preocupa especialmente la violencia sexual y las presiones en sus primeras relaciones sexuales. Según un informe de Fad Juventud, el 20% de ellas y el 8% de ellos se han sentido forzados a tener relaciones sexuales sin quererlo.

A pesar de esto, los jóvenes destacan que su generación tiene más claro el tema del consentimiento.

Una minoría envolvente y la necesidad de acompañamiento

Se estima que una minoría de jóvenes (alrededor del 10%) tiene actitudes problemáticas hacia las mujeres, influenciados por creadores de contenido como Llados, que validan pensamientos machistas. Incluso aunque sean pocos, contaminan en mayor o menor medida al resto.

Jesús Moreno, psicólogo especializado en masculinidades, explica que muchos jóvenes se encuentran “en los grises”, sin un pensamiento machista basado en la resistencia, pero sin “posibilidad de liderar”.

Es crucial que los adultos acompañen a los jóvenes, empatizando con sus vivencias y ofreciéndoles estructura y seguridad. Duque destaca la necesidad de “una escucha desde el vacío, acercarnos con una mirada curiosa”.

Lázaro enfatiza la importancia de “generar conversación, políticas públicas dirigidas a los hombres y un discurso político que invite a todas las personas a trabajar por ese futuro distinto”.

Los expertos coinciden en la necesidad de una educación sexual integral de calidad y animan a los adultos a hacer autocrítica, dejando de proyectar en los jóvenes lo que no nos gusta de la sociedad.