
Pete Hegseth, el hombre que juega a la ruleta rusa con nuestra cabeza
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Envarado, con los colores de la bandera estadounidense en la corbata y otra bandera asomando por el bolsillo de la chaqueta, Pete Hegseth informó sobre el “primer hundimiento de un buque enemigo con un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial”, después de que un submarino estadounidense hundiera un buque iraní con más de cien tripulantes a bordo.
La declaración, con una carga semántica tóxica, desplaza el eje de una guerra sin amparo legal internacional hacia la liberación de Europa del nazismo en 1945.
Un cuestionador de la ONU y los convenios de Ginebra
Hegseth cuestiona la financiación de Naciones Unidas, calificándola de antiamericana. Su posición se basa en un apoyo incondicional a Israel e ignorar los convenios de Ginebra, prefiriendo “ganar nuestras guerras según nuestras propias reglas”.
Su papel se resume en que un secretario de Defensa se convirtió en secretario de Guerra, una clara declaración de intenciones.
Hegseth cumple a la perfección su rol, y si no fuera por la amenaza de una cruzada bélica en Oriente Próximo, se le podría comparar con un guiñol disparatado en la Casa Blanca.
Durante las primeras explicaciones sobre la guerra de Irán, Trump comentó que las obras del Salón de Baile avanzaban y se congratuló por la elección de cortinas doradas. Bajo ese fulgor caían las primeras bombas.
La frivolidad de Hegseth no es menor que la del presidente y pareciera gozar, como el teniente Kilgore en *Apocalypse Now*, con el olor del napalm por las mañanas. Una prueba de ello son las investigaciones sobre la legalidad de los ataques a lanchas en aguas de Venezuela con la instrucción de no tomar prisioneros ni dejar sobrevivientes.
Mientras Trump improvisaba, Hegseth publicó un meme en X con la figura de la tortuga Franklin disparando a una embarcación desde un helicóptero, añadiendo: “Para tu lista de deseos de Navidad”.
¿De dónde surge este personaje?
Trump elogiaba las intervenciones de Hegseth en Fox, destacando su buen aspecto y sonido en televisión. Antes de la Fox, Hegseth participó activamente en el ejército, custodiando prisioneros en Guantánamo, y sirviendo en Irak y Afganistán. Su verdadera vocación es la guerra.
Como Peter Thiel, Hegseth fundó y editó una publicación ultraconservadora en su campus, *The Princeton Tory*, defendiendo “los pilares de la civilización occidental frente a las distracciones de la diversidad”.
En un editorial, cuestionó la decisión del *New York Times* de publicar anuncios de matrimonios entre personas del mismo sexo, argumentando que abriría las puertas al incesto y la zoofilia. La guerra cultural tampoco le es ajena.
Antes de su aparición en Fox, Hegseth trabajó en asociaciones de ayuda a veteranos de guerra. Durante su nominación, acusaciones de abuso sexual, mal manejo de fondos y problemas con el alcohol salieron a la luz. Incluso se publicó un correo de su madre reprochándole “ser maltratador de mujeres”.
El vicepresidente J. D. Vance tuvo que desempatar la votación para que saliera adelante su nombramiento en el Congreso.
Preocupaciones sobre su gestión
Margaret Hoover, analista política republicana, mostró su preocupación por la gestión de Hegseth, cuestionando cómo dirigiría una organización con un presupuesto de 857 mil millones de dólares y tres millones de personas, dado su desempeño anterior.
Hegseth compartió información confidencial sobre un inminente ataque a Yemen en Signal, lo que obligó a explicaciones difíciles sobre la información compartida.
Su último golpe es haber apartado a Anthropic, empresa proveedora de inteligencia artificial al Pentágono, para promover a OpenIA, la compañía de Sam Altman. Anthropic considera que los drones autónomos asesinos no son tan precisos como un operador humano y se niega a utilizar la IA para analizar datos masivos de estadounidenses.
Trump tildó de “lunáticos de izquierda” a los directivos de Anthropic en su red Truth Social. OpenIA trabajará en sinergia con Palantir, la compañía de Peter Thiel que ofrece vigilancia prospectiva, complicando la vida civil.
El algoritmo señala, Hegseth dispara. El sistema se convierte en una ruleta rusa.
Un hombre con una misión
Hegseth tiene tatuado en su mano derecha el lema *Deus Vult* (Dios lo quiere) y el emblema de la cruz de los cruzados. En 2021, se le prohibió participar en la toma de posesión del presidente Biden por considerarse una “amenaza interna”.
Esa misma mano es con la que firma sus órdenes como responsable del aparato militar más grande del mundo, por su anuencia a todas las indicaciones que da Trump. Fue elegido por su buena presencia y simpatía, como una cortina dorada.
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