
La guerra de Trump en Irán golpea la economía de EEUU y agrava su crisis política en año electoral
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El lanzamiento de bombas en Oriente Próximo siempre conlleva consecuencias económicas, especialmente el encarecimiento del petróleo, que impacta en los procesos industriales, la cesta de la compra y el precio de la gasolina. En el caso de Irán, un país con la capacidad de bloquear el estrecho de Ormuz, un paso clave para los petroleros, el alza de los precios se ha notado rápidamente en las gasolineras de EEUU.
Los precios de la gasolina en EEUU han experimentado un aumento significativo. El precio del galón (3,78 litros) ha subido 34 centavos (un 11%) desde el inicio de la guerra contra Irán. El precio medio de la gasolina sin plomo alcanzó los 3,32 dólares por galón, el más alto desde septiembre de 2024, según datos de la American Automobile Association (AAA).
Este aumento de los costes representa un problema político para Donald Trump, quien había presumido de la caída de los precios de la gasolina durante su segundo mandato. Los precios actuales son incluso más altos que al comienzo de su mandato.
Trump prioriza la guerra sobre los precios
En una entrevista, Trump sugirió que los ataques en Irán eran su prioridad, asumiendo un posible aumento de los precios energéticos. Durante un evento en la Casa Blanca, bromeó sobre las preocupaciones económicas de su secretario del Tesoro, Scott Bessent, asegurando que su administración tomaría medidas para mantener bajos los precios del petróleo, incluyendo seguros para los petroleros que transitan por el Golfo.
Los futuros del crudo nacional han subido alrededor de un 30% desde el inicio de la guerra, afectando a los consumidores en las gasolineras y a las empresas con el aumento de los costes del diésel. El aumento de los precios de la energía impacta en diversos sectores, desde el coste de los billetes de avión hasta la calefacción de los hogares.
Además, por el estrecho de Ormuz pasa un tercio de los fertilizantes del mundo. Los precios de estos, ya elevados, han seguido aumentando, lo cual perjudica a los agricultores estadounidenses en plena temporada de siembra.
Críticas internas y externas a la guerra
Matt Duss, exasesor de política exterior de Bernie Sanders, ha reflexionado sobre el impacto de la guerra en la presidencia de Trump: “Creo que ya le está saliendo mal. Ya es impopular. Nadie dudaba de que EEUU e Israel tenían la capacidad de destruir muchas cosas. La pregunta que se hacen los estadounidenses es: ¿me hace esto más seguro? ¿le da esto a mi hijo un futuro mejor? ¿hace que me suban el sueldo? No. Es solo gastar y malgastar el dinero de los contribuyentes”.
Duss también señala que la guerra es un incumplimiento de la promesa electoral de Trump de ser un presidente a favor de la paz, generando oposición incluso dentro del movimiento MAGA.
Trump recurre a Rusia y Venezuela para paliar la crisis
La preocupación por el impacto del aumento de los precios del petróleo en los votantes ha llevado a la Administración Trump a acelerar sus planes extractivos en Venezuela y a relajar las sanciones al petróleo ruso, con la esperanza de frenar la inflación.
EEUU ha eliminado temporalmente las sanciones sobre las ventas de petróleo ruso a India. Esta exención de 30 días para permitir que las refinerías indias compren petróleo ruso representa un cambio importante en la política de Washington. India importa alrededor del 90% de su suministro de crudo y se convirtió en el mayor comprador de petróleo ruso tras la invasión de Ucrania.
Además de Rusia, EEUU también está mirando a Venezuela. El secretario de Interior de EEUU, Doug Burgum, explicó que un buque cisterna con petróleo venezolano tarda cuatro días en llegar a EEUU, mientras que a Asia tarda 40 días. Añadió que con la alianza con Venezuela, existe la oportunidad de trasladar el centro geopolítico de Oriente Medio al hemisferio occidental.
Rechazo del votante y cisma en el movimiento MAGA
Según una encuesta, la mayoría de los votantes desaprueban la forma en que Trump está manejando la situación en Irán y creen que EEUU no debería haber atacado el país. El apoyo a la Casa Blanca está fracturado, y una parte de los republicanos está descontenta con la decisión de iniciar una guerra en Oriente Medio.
Importantes figuras del movimiento MAGA, como Tucker Carlson, Marjorie Taylor Greene y Megyn Kelly, se han mostrado en contra de la guerra en Irán. Carlson ha afirmado que es la guerra de Israel, no de Estados Unidos, mientras que Kelly ha señalado que ser conservador o parte del movimiento MAGA no implica apoyar otra guerra en Oriente Medio.
Preocupación por el suministro de armas
La velocidad con la que EEUU está gastando armas y munición en Irán ha elevado la preocupación por las reservas en EEUU y entre los aliados del Golfo. Trump ha mantenido una reunión con los principales fabricantes de armas para cuadruplicar la producción de “armamento de clase exquisita”.
Según Trump, las empresas han acordado cuadruplicar la producción de armamento. Se espera otra reunión similar en dos meses.












