
TARDE DE GLORIA EN MORÓN DE LA FRONTERA: INDULTO Y TRIUNFO TORERO
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Morón de la Frontera fue testigo de una jornada taurina memorable, marcada por la emoción, la entrega de los toreros y el indulto del quinto toro de Julio de la Puerta. La plaza vibró con un festejo que culminó en un momento apoteósico.
El Fandi y el Indulto de “Marujito”
El punto culminante de la tarde llegó con El Fandi, protagonista del indulto del quinto toro, de nombre “Marujito”. Anteriormente, el granadino ya había mostrado su talento con el segundo, un astado que recibió con largas cambiadas de rodillas, despertando al público. El tercio de banderillas fue dinámico y espectacular, con la participación de los tres espadas.
Con la muleta, el toro mostró viveza y repetición.
El Fandi inició la faena de rodillas, levantando a los tendidos. Continuó dominando con la derecha, llevando al toro con firmeza en una labor intensa. Remató con una estocada que le valió las dos orejas, mientras el toro era despedido con aplausos.
Pero el momento clave se reservó para el quinto. Tras una buena vara, el toro comenzó a emplearse.
El Fandi lo banderilleó en solitario, animando al animal. Entonces, surgió un toro extraordinario que humillaba, repetía y seguía la tela con clase. El granadino entendió al animal y construyó una faena templada y ligada, primero con la derecha y luego al natural. La petición de indulto creció hasta convertirse en clamor, y finalmente el presidente concedió el perdón al bravo toro de Julio de la Puerta.
El Fandi dio la vuelta al ruedo con dos orejas y rabo simbólicos, mientras el animal regresaba vivo a los corrales.
Antonio Ferrera: Inspiración y Personalidad
Antonio Ferrera también dejó una actuación destacada. Su primer toro mostró movilidad, y el extremeño lo recibió con una larga cambiada de rodillas. Llevó al caballo con lances de frente e invitó a sus compañeros a compartir el tercio de banderillas.
Con la franela, comenzó de rodillas antes de irse a los medios. El toro tenía recorrido, aunque remataba con cierta brusquedad al final del muletazo.
Ferrera encontró el sitio y dejó naturales que conectaron con los aficionados. Remató con una estocada que le abrió la puerta de una oreja.
En el cuarto, Ferrera mostró su inspiración. El toro salió con energía, aunque acusado por el castigo en varas. El extremeño decidió poner él mismo los palos.
Ya con la muleta, surgieron momentos toreros, bajando la mano y conduciendo la embestida con gusto. Remató con una estocada recibiendo que le valió dos orejas.
Manuel Escribano: Oficio y Valor
Manuel Escribano tuvo que recurrir a su oficio para imponerse a su lote. El tercero fue un toro justo de fuerzas, aunque el sevillano dejó un quite por chicuelinas.
La faena comenzó con pases cambiados por la espalda.
Las tandas más logradas llegaron por el pitón derecho, mientras que al natural logró templar la embestida. Sufrió una voltereta al entrar a matar, pero paseó una oreja.
El sexto presentó mayores complicaciones. Escribano se impuso con decisión, metiendo al toro en la faena y robando muletazos de mérito. Terminó arrodillándose entre los pitones.
La estocada fue certera y el toro rodó sin puntilla, otorgándole dos orejas para cerrar la tarde.
En resumen, una tarde intensa en Morón, que quedará grabada en la memoria de los aficionados.













