
UNA RUTA POR EL LEGADO INDIANO EN ASTURIAS: LAS CASAS COLORIDAS QUE CUENTAN PARTE DE SU HISTORIA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Si viajas por Asturias, es posible que te encuentres con casas de fachadas de colores vivos, palmeras en el jardín y una arquitectura que no encaja con la tradición rural asturiana. Son las llamadas casas indianas, viviendas construidas por emigrantes que hicieron fortuna en América y regresaron a su tierra para mostrar su éxito.
Durante décadas, miles de asturianos cruzaron el Atlántico buscando oportunidades en Cuba, México o Argentina. Algunos volvieron y dejaron una huella visible en pueblos y villas de la región, tanto a nivel particular como municipal.
Recorrer Asturias siguiendo el rastro de estas construcciones es una forma de entender su historia. De Somao a Colombres, las casas indianas dibujan una ruta llena de anécdotas, arquitectura singular y memoria emigrante.
Los indianos y el viaje que cambió Asturias
Entre mediados del siglo XIX y las primeras décadas del XX, miles de asturianos emigraron a América debido a la falta de oportunidades y el deseo de prosperar. Cuba, México, Argentina o Puerto Rico fueron algunos de los destinos más habituales.
No todos tuvieron éxito, pero algunos sí. Comerciantes, empresarios y profesionales que, tras años de trabajo, regresaron a su tierra natal con dinero, nuevas ideas y una forma distinta de ver el mundo, lo que se reflejó en la arquitectura.
Las casas que construyeron no se parecían a las viviendas tradicionales asturianas. Eran más grandes, luminosas y rodeadas de jardines con palmeras y especies traídas de América.
Las fachadas eran coloridas, con torres, galerías acristaladas y balcones ornamentados. No solo buscaban una vivienda cómoda, sino también mostrar el éxito alcanzado en el extranjero.
La huella de los indianos no se quedó solo en sus casas. Muchos financiaron escuelas, hospitales, casinos e infraestructuras para sus pueblos, devolviendo a su lugar de origen parte de lo que habían conseguido lejos de casa.
Hoy, más de un siglo después, muchas de estas construcciones siguen en pie y forman parte de los paisajes más llamativos de Asturias.
Una ruta por las casas indianas de Asturias
Las casas indianas se encuentran repartidas por todo el territorio asturiano, aunque hay zonas con mayor concentración. El oriente de la región, vinculado históricamente con la emigración a América, es un buen punto de partida.
En Llanes y Ribadesella aún se pueden ver ejemplos de esta arquitectura, así como en Villaviciosa, donde algunas villas destacan entre las construcciones tradicionales.
Somao, un pequeño pueblo del concejo de Pravia, es considerado uno de los conjuntos indianos mejor conservados de Asturias. Sus emigrantes hicieron fortuna en Cuba y otros países de América, y a su regreso levantaron casas con torres, galerías acristaladas, miradores, jardines y fachadas de colores suaves.
Entre los edificios más conocidos están El Marciel y la Casa de La Torre o Casa Amarilla. Aunque muchas son privadas, el conjunto del pueblo permite hacerse una idea de cómo era ese mundo de ida y vuelta entre Asturias y América. Sin embargo, Colombres es el lugar donde esta historia se entiende especialmente bien.
Colombres, capital de la arquitectura indiana
En el extremo oriental de Asturias, cerca de Cantabria, se encuentra Colombres, considerada uno de los grandes referentes de la arquitectura indiana en España. Aquí se concentra un gran número de casas construidas por emigrantes que regresaron de América con fortuna, y muchas se conservan en buen estado.
Una de las más conocidas es la Quinta Guadalupe, un espectacular edificio con jardines que alberga el Museo de la Emigración en Asturias, que explica el fenómeno migratorio asturiano hacia América y su influencia en la sociedad.
Pasear por las calles de Colombres permite encontrar villas indianas llamativas, como el actual Ayuntamiento de Ribadedeva, la Mansión del Abuelo, la Casa Roja o la Casa de Piedra, hoy Casa de Cultura.
Otras villas destacadas son la Casona de Íñigo Noriega, La Solana, la Casa de los Leones o Las Palmeras, así como edificios como Quinta Buenavista, las Casas Gemelas o la finca Las Raucas, cada una con su propia historia. También está El Cantu, que funciona como albergue para jóvenes y escolares.
Colombres mantiene viva esta herencia. Cada verano, en julio, se celebra la Feria de Indianos, una fiesta que rinde homenaje a la cultura vinculada a la emigración hacia América. El pueblo se transforma con vecinos y visitantes vestidos de época, mercados, música, gastronomía y actividades relacionadas con el mundo indiano.
Colombres fue reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2015, un honor que también recibió Somao en 2020. Su arquitectura, historia y la forma en que han conservado su legado lo convierten en un lugar interesante para entender el vínculo entre Asturias y América.












