
Homenaje a las pioneras: Dos policías de Valencia se jubilan tras abrir camino a las mujeres en la fuerza
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La Policía Local de Valencia ha rendido un emotivo homenaje a Mamen y Amparo, las dos últimas agentes en activo de la primera promoción de mujeres que ingresaron al cuerpo. Su jubilación, que coincide con la víspera del Día de la Mujer, representa un hito en la historia de la policía valenciana y de la ciudad.
En un programa de radio local, ambas agentes compartieron sus experiencias y recuerdos de una trayectoria profesional que, más allá de un simple empleo, significó la apertura de un camino para miles de mujeres en la fuerza.
Emoción y agradecimiento en el adiós
Mamen y Amparo expresaron su emoción y agradecimiento por el homenaje recibido, que no esperaban. Mamen reconoció que, de ser por ellas, seguirían trabajando “un ratito más”, pues se marchan con pena de una labor que consideran vocacional. Amparo, por su parte, se refirió a ellas como las “2 últimas supervivientes” de su histórica promoción.
Superando la desconfianza inicial
Amparo destacó como uno de los recuerdos más intensos el esfuerzo que implicó superar la desconfianza inicial por parte de la ciudadanía.
Según relató, en los primeros meses se encontraron con un “rechazo ciudadano” y un “desdén” que se manifestaban en situaciones cotidianas donde su autoridad era cuestionada constantemente por su condición de mujeres.
Un ejemplo de ello era la tendencia de los ciudadanos a dirigirse directamente a sus compañeros masculinos, incluso cuando eran ellas quienes respondían. Esta situación, repetida en el tiempo, les generaba frustración.
De “armas” y anécdotas reveladoras
En sus inicios, Mamen y Amparo fueron asignadas a la unidad de Batallón de Circulación, donde patrullaban a pie en zonas céntricas como la Plaza de Toros o el Mercado Central. Mamen recordó que en aquella época no les permitían conducir y su única dotación consistía en un bolígrafo y un talonario de multas. “Nuestra arma era el talonario, la libreta y un bolígrafo”, comentó, añadiendo que llegó a sufrir el desprecio de algunos ciudadanos que incluso le rompieron denuncias en la cara “30.000 veces” por el simple hecho de ser mujer.
Amparo compartió una anécdota en la que un taxista le pidió permiso a su compañero para hacerle una pregunta a ella y “ponerla a prueba” para ver si conocía una calle.
“En aquel entonces daba rabia”, admitió.
Un legado de normalización y orgullo
Estas vivencias subrayan la importancia de la lucha que libraron estas pioneras, cuyo esfuerzo ha permitido que hoy la presencia de mujeres policías esté “absolutamente normalizada”. Un logro del que se sienten orgullosas por “habérselo hecho un poquito más fácil” a las generaciones que vinieron después.
Satisfacción del deber cumplido
A pesar de las dificultades, ambas agentes se despiden con la satisfacción del deber cumplido y el cariño de la ciudadanía, que ha aprendido a valorar su trabajo. Mamen expresó un sentimiento agridulce por dejar a sus compañeros y a un cuerpo al que han dedicado su vida, contribuyendo a la seguridad de Valencia, especialmente en eventos tan exigentes como las Fallas. “Este trabajo es vocacional y ahora que nos marchamos, realmente las dos nos marchamos con mucha pena”, concluyó.













