
La Iglesia española advierte sobre el papel de las emociones en la fe, especialmente en jóvenes
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La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha emitido una nota doctrinal, ‘Cor ad loquitur’ (‘El corazón habla al corazón’), en la que reflexiona sobre el rol de las emociones en la vivencia de la fe, especialmente en las experiencias y retiros de “primer anuncio” dirigidos a jóvenes.
Rafael Vázquez, director del Secretariado para la Doctrina de la Fe de la CEE, explicó que el documento aborda cómo acompañar y madurar las experiencias de impacto emocional que han surgido en la Iglesia, particularmente entre la “Generación Z”. Estos movimientos buscan conectar con la sensibilidad de los jóvenes a través de un “primer anuncio” que toca su mundo afectivo.
El riesgo de reducir la fe a la emoción
Vázquez advirtió sobre el peligro de limitar el conocimiento de Cristo a lo puramente emocional.
Subrayó que la fe no debe depender únicamente de las emociones del momento, ni basarse en experiencias momentáneas, ya que la fe también experimenta periodos de sequedad, como se ha visto en la vida de grandes santos como Santa Teresa de Lisieux o Santa Teresa de Calcuta.
“Los grandes místicos son maestros de vida espiritual y son los que más nos pueden ayudar”, declara.
Las emociones, según Vázquez, son parte de la vida afectiva, pero deben integrarse en la verdad y no negar otras dimensiones de la persona.
Profundizar en el encuentro con Cristo
Los obispos animan a no quedarse en la orilla, sino a profundizar en el encuentro con Cristo, que es más amplio que las emociones. Consideran que las experiencias de “primer anuncio” son un escalón que invita a dar otros pasos en la fe.
Vázquez resaltó la capacidad creativa de estos retiros para conectar con las emociones, pero propone una formación integral en la fe que abarque el mensaje de la verdad de Cristo, los sacramentos y la dimensión caritativa y social.
Cuidado con los abusos espirituales
El director del Secretariado para la Doctrina de la Fe alertó sobre los posibles abusos espirituales derivados de una reducción sentimental de la fe.
“El emotivista es muy manipulable, y la verdad es la que nos hace libres”, afirmó, advirtiendo del riesgo de depender de un líder y manifestar emociones no sentidas.
Asimismo, enfatizó la importancia de que estos movimientos eclesiales estén abiertos “al discernimiento de los pastores (los obispos)” como garantía de que su carisma sirve a toda la Iglesia.
La liturgia y las emociones
Finalmente, Vázquez advirtió sobre la necesidad de no trasladar el emotivismo en exceso a la liturgia, recordando que la Adoración al Santísimo debe estar vinculada a la celebración eucarística para no perder su riqueza y sentido.













