NUEVO TITOLO: Dinamarca debate impuesto a los ricos en plena campaña electoral

NUEVO TITOLO: Dinamarca debate impuesto a los ricos en plena campaña electoral
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NUEVO TITOLO: Dinamarca debate impuesto a los ricos en plena campaña electoral

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En el preludio de las elecciones generales danesas, programadas para el 24 de marzo, la primera ministra Mette Frederiksen ha propuesto un tema central: la reintroducción de un impuesto sobre la fortuna de los más ricos, buscando así reducir la desigualdad en el país.

Frederiksen, líder de los socialdemócratas, adelantó las elecciones aprovechando un aumento en su popularidad tras la reciente crisis con Groenlandia.

Un giro a la izquierda en la campaña

Durante su mandato, Frederiksen ha sido criticada por implementar políticas consideradas demasiado derechistas al frente de una coalición con el partido liberal y los moderados. Sin embargo, las encuestas actuales sugieren que la izquierda verde, liderada por el Partido Popular Socialista, podría amenazar la victoria de su partido, tras arrebatarles la alcaldía de Copenhague en las elecciones locales de noviembre.

En respuesta al auge de estas formaciones de izquierda, Frederiksen ha propuesto un impuesto del 5% a las fortunas superiores a 25 millones de coronas danesas (2,3 millones de euros). Esta medida ha generado controversia, tanto entre sus socios de coalición como entre los partidos conservadores, y ha provocado el descontento del empresariado danés, con algunos de los empresarios más ricos amenazando con mudarse fuera del país.

Impuesto para financiar la educación

Frederiksen defendió la necesidad de reintroducir este impuesto, abolido en 1997, argumentando que la concentración de riqueza en el 1% más rico de la población justifica la medida. Señaló que este sector posee aproximadamente una cuarta parte de la riqueza total de los daneses, lo que considera una situación de desigualdad excesiva.

La líder socialista hizo referencia a un informe del Consejo Empresarial del Movimiento Obrero (AE), que revela que la fortuna del 1% más rico de los daneses aumentó un 31% entre 2020 y 2024, mientras que la riqueza del resto de la población solo creció un 3,3%. El informe también indica que el patrimonio medio del 1% más rico es de 58 millones de coronas (7,7 millones de euros), en comparación con el patrimonio medio de los daneses, que es de 930.000 coronas (124.000 euros).

En una entrevista, Frederiksen detalló que el nuevo impuesto afectaría a 22.000 personas, quienes pagarían un promedio de 300.000 coronas al año (40.000 euros). El Estado recaudaría aproximadamente 6.000 millones de coronas (803 millones de euros), que se destinarían a financiar la reforma escolar, otra propuesta clave de su campaña.

La primera ministra ha prometido reducir el número de alumnos a 14 por clase en los primeros años de la educación primaria en los centros públicos, una medida considerada ambiciosa por los expertos debido al aumento significativo que implicaría en el presupuesto estatal para educación.

Reacciones del empresariado y comparaciones con Noruega

El anuncio del impuesto sobre las fortunas ha generado fuertes críticas por parte de los grandes empresarios daneses.

Por otro lado, una encuesta de Oxfam Dinamarca reveló que casi la mitad de los votantes ven el impuesto como una solución adecuada para abordar la desigualdad.

Henrik Andersen, director general de Vestas, amenazó con abandonar el país e incluso deslocalizar parte de su empresa si el impuesto se hace realidad. Robert Maersk Uggla, director general de A.P. Moller-Maersk, también criticó la medida, argumentando que sería perjudicial para Dinamarca y dificultaría la atracción y retención de altos directivos.

Los empresarios han citado el caso de Noruega, donde un aumento en el impuesto sobre el patrimonio llevó al hombre más rico del país, Kjell Inge Røkke, a trasladarse a Suiza. Desde entonces, Noruega ha visto la salida de numerosas grandes fortunas. Para contrarrestar esta fuga, el gobierno noruego ha implementado un impuesto del 37,8% sobre las ganancias de capital superiores a tres millones de coronas noruegas (253.000 euros) al salir del país.