EL PRESIDENTE “OLVIDADO” DEL REAL MADRID: FUSILADO POR FRANCO Y SEPULTADO EN UNA FOSA COMÚN

EL PRESIDENTE "OLVIDADO" DEL REAL MADRID: FUSILADO POR FRANCO Y SEPULTADO EN UNA FOSA COMÚN
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EL PRESIDENTE "OLVIDADO" DEL REAL MADRID: FUSILADO POR FRANCO Y SEPULTADO EN UNA FOSA COMÚN

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En la lista oficial de presidentes del Real Madrid, la Guerra Civil Española es un período ausente. Sin embargo, entre 1936 y 1939, el club tuvo al frente a dos presidentes republicanos, uno de ellos, Antonio Ortega, fusilado tras la victoria franquista y arrojado a una fosa común en Alicante.

La Fosa IX de Alicante: Un lugar de memoria

Los restos de Ortega descansan junto a otros 51 represaliados en la Fosa IX del cementerio de Alicante, utilizada por los franquistas para enterrar a sus víctimas entre 1939 y 1945. Jorge García, arqueólogo de Drakkar Consultores, explica que estas fosas eran usadas para personas sin familia o recursos, llenándose una a una.

El nieto de Antonio Ortega, José Ignacio Echeverría Ortega, residente en México, anhela el cierre de este ciclo con la recuperación de los restos de su abuelo. La Asociación de Familiares de Represaliados del Cementerio de Alicante (AFRFCA) y el Ayuntamiento de Aspe impulsan los trabajos en la fosa, buscando financiación para llevarlos a cabo.

Ante la desconfianza en la financiación de la Generalitat Valenciana, la asociación ha solicitado la intervención del Gobierno central. Finalmente, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática destinará 50.000 euros para la apertura de la Fosa IX, esperándose el inicio de los trabajos antes del verano.

De militar republicano a presidente del Real Madrid

Antonio Ortega fue capturado y fusilado en Alicante cuando intentaba escapar del país. Nacido en 1888, se unió al Cuerpo de Carabineros y destacó por su “intensa actividad pro republicana”. Durante la Guerra Civil, desempeñó un papel clave en el bando republicano y presidió el Real Madrid entre 1937 y 1938, cuando el equipo era conocido como Madrid Football Club y estaba bajo control republicano.

Eduardo González Calleja, catedrático de Historia, señala que, aunque Pablo Hernández Coronado era el “presidente en la sombra”, Ortega representaba formalmente al club. Durante su mandato, el estadio de Chamartín se destinó a la causa republicana, acogiendo eventos deportivos y transformándose en centro de instrucción del Batallón Deportivo.

Aunque Ortega aparece en el libro del centenario del Real Madrid, no está reconocido como presidente oficial del club. El Real Madrid no ha respondido a las preguntas sobre este tema.

Un papel clave en la defensa de la República

Más allá del fútbol, Ortega tuvo un papel importante en el terreno militar. Fue responsable de la defensa republicana de Irún y gobernador civil de Gipuzkoa. En este período, 13 militares sublevados fueron fusilados, un hecho que marcaría su destino.

Pedro Barruso, historiador, explica que estos fusilamientos fueron la respuesta republicana a los bombardeos franquistas contra la población civil. Según la correspondencia del embajador francés Jean Herbette, Ortega mostró “inquietud” por la represión en la retaguardia republicana e “intercedió para evitar muchos asesinatos”. Incluso ayudó al Conde de Romanones a huir de España.

Herbette reconoció que Ortega “salvó muchas vidas” y que sus decisiones lograron que San Sebastián no fuera destruida. Lo describió como una figura heroica de “sencillez, valentía y humanidad”.

La sombra del caso Andreu Nin

Tras combatir en Madrid, Ortega fue nombrado Director General de Seguridad (DGS). Durante su mandato se produjo la desaparición de Andreu Nin, líder del POUM. Aunque algunas voces lo acusaron, los historiadores señalan que fue una operación soviética debido a la postura crítica del POUM con Moscú.

Barruso afirma que las acusaciones contra el POUM de conspirar con Franco eran falsas y que no hay indicios de que Ortega estuviera implicado en el asesinato de Nin. “Lo más plausible es que ni tuviera conocimiento”, señala.

“Muero tranquilo, completamente tranquilo, porque soy inocente”

Tras la guerra, Ortega fue condenado a muerte por un delito de adhesión a la rebelión. En su carta de capilla, escribió a su familia: “Muero tranquilo, completamente tranquilo, porque soy inocente”.

Su familia se exilió a México. Su hija, Amalia, antes de morir, envió una muestra de ADN a España con la esperanza de recuperar los restos de su padre. Su nieto, José Ignacio, espera poder cumplir su deseo.