
¿Y Rusia, qué? El papel de Putin en la guerra de Oriente Medio
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El conflicto en Oriente Medio y la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, han generado diversas reacciones y análisis sobre el papel de Rusia y su presidente, Vladímir Putin, en la región. A pesar de que algunos analistas señalan la debilidad del Kremlin, incapaz de proteger a sus socios internacionales, la crisis en Irán podría beneficiar a Moscú a medio plazo.
El fantasma de Gadafi
El asesinato del dictador libio Muamar El Gadafi en 2011 causó gran impacto en Putin, quien comenzó a temer un final similar. Según el analista ruso Alexander Baunov, este hecho fue una de las causas de la ruptura de Rusia con Occidente y motivó a Putin a volver a optar a la presidencia del país. Para Putin, la legitimidad debilitada de los regímenes autoritarios se convierte en una amenaza significativa si surgen actores no sistémicos.
En la actualidad, Rusia no se encuentra en posición de alzar la voz de manera contundente contra Estados Unidos. Putin se limitó a enviar un telegrama de pésame al presidente de Irán, criticando lo que considera una “violación cínica de todas las normas de moralidad humana y del derecho internacional“. El telegrama evitó señalar a los culpables de la muerte de Jamenei y dejó claro que Moscú no quiere antagonizar con un Trump omnipotente.
Trump como amenaza
A pesar de la contención del Kremlin, los círculos más escépticos del poder ruso ven el movimiento de Washington y Tel Aviv como un augurio difícil de ignorar. Expertos rusos en política exterior consideran que negociar con Estados Unidos es “prácticamente inútil” y que Rusia solo puede confiar en sí misma. Los propagandistas del régimen han defendido la ruptura total con Trump, ante la constatación de que no se conforma con su influencia en el hemisferio occidental.
La retórica nuclear ha vuelto al repertorio habitual de los políticos rusos para fijar el relato de que Putin no será una víctima como Jamenei, ya que es el líder de una potencia atómica. Sin embargo, Baunov cree que Putin es consciente de que Trump atacó Irán no porque fuese un aliado ruso, sino como un objetivo específico.
¿Putin abandona a sus socios?
En los últimos meses, Rusia ha perdido a dos socios a manos de Estados Unidos: Nicolás Maduro en Venezuela y ahora, la muerte de Jamenei. Además, Rusia no pudo salvar a Bashar Al Asad en Siria ni a Armenia ante Azerbaiyán en el conflicto de Nagorno Karabaj. Esta aparente debilidad de Putin ha sido motivo de críticas, pero algunos analistas relativizan su impacto en la proyección interior y exterior de Rusia.
Expertos señalan que la idea de que Putin sufre cuando pierde aliados es una “pura fantasía de analistas occidentales” y que no hay pruebas de que esto afecte a su autoridad interna o a su legitimidad internacional. La incapacidad para socorrer a sus socios no afecta a su reputación, ya que Rusia es percibida como un país que lucha “contra toda la OTAN”.
Rusia e Irán no son aliados
La mayoría de los expertos consideran que Rusia e Irán no son aliados, ya que el Tratado de Asociación Estratégica que firmaron en 2025 no incluye ninguna cláusula que obligue a la asistencia mutua en caso de guerra. A pesar de que los drones Shahed iraníes fueron fundamentales para el Ejército ruso en los primeros años de la invasión de Ucrania, Moscú ha desarrollado sus propios vehículos no tripulados y ya no depende de las armas de Teherán.
Sin embargo, se considera probable que Putin esté ayudando a Irán “sin cruzar las líneas rojas de Estados Unidos e Israel”, proporcionando asistencia en el uso de satélites y apoyo para reprimir las protestas contra el Gobierno iraní. Recientemente, se reveló que Rusia ha facilitado a Irán información de inteligencia sobre la ubicación de los activos militares estadounidenses.
Pérdida de influencia en la región
Los expertos ven riesgos en cuanto a la influencia regional de Rusia, ya que toda su política en Oriente Medio se ha basado en el equilibrio entre Irán y sus adversarios. Un cambio de régimen en Irán podría afectar los intereses de Moscú si los nuevos dirigentes buscan relaciones más pragmáticas con Occidente. Además, la cooperación económica entre ambos países siempre ha sido limitada.
Una mala noticia para Zelenski
Si la crisis militar en Irán se prolonga, el Kremlin podría verse beneficiado, sobre todo en Ucrania. Rusia observa con satisfacción cómo Estados Unidos gasta misiles interceptores Patriot, claves para los sistemas de defensa antiaérea ucranianos. Esto ha generado preocupación en Volodímir Zelenski, quien teme que su causa desaparezca del foco.
Es probable que la guerra de Ucrania pase a un segundo plano si Donald Trump está enfrascado en otro conflicto. Además, la tensión en Oriente Medio podría restar efecto a la campaña de presión contra el petróleo ruso. Con el cierre del estrecho de Ormuz y la inestabilidad en la región, se espera que los precios de los seguros de los petroleros se disparen, beneficiando a los productores rusos.
Si China y los países asiáticos se quedan sin petróleo iraní y aumenta la demanda de hidrocarburos rusos, se aliviará temporalmente la crisis de ingresos del presupuesto estatal ruso.
Triunfa el caos
Cada vez que Trump se salta el derecho internacional y pone de manifiesto que el viejo orden fundado por Occidente ya no existe, refuerza los argumentos que Rusia lleva años defendiendo de un mundo multipolar. La agresión de Washington y Tel Aviv legitima la agresión rusa en Ucrania.
El Kremlin incluso presume de ser “una isla de estabilidad” en medio del “caos general“, dejando claro que, en un mundo convulso, Kiev lleva las de perder y Moscú siente que tiene mucho que ganar.













