Cáritas da una nueva vida a 279.000 kilos de ropa en Ferrol y crea empleo para personas vulnerables

Cáritas da una nueva vida a 279.000 kilos de ropa en Ferrol y crea empleo para personas vulnerables
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Cáritas da una nueva vida a 279.000 kilos de ropa en Ferrol y crea empleo para personas vulnerables

Cáritas Diocesana de Mondoñedo-Ferrol ha presentado el balance de su proyecto de recogida y reutilización de ropa dentro de la cooperativa ModaRe, una iniciativa que combina economía circular e inserción sociolaboral. Solo durante 2025, se recogieron 279.000 kilos de ropa en la diócesis, lo que representa un aumento del 15% respecto al año anterior. El proyecto, además de ser la mayor red de venta de ropa de segunda mano del país, ha permitido crear empleo para personas en situación de vulnerabilidad, según ha explicado Marta Pazo, secretaria de Cáritas Diocesana.

Marta Pazo ha calificado el último año como el de “mayor reto” para el proyecto textil, debido principalmente a la apertura de su primera tienda en el centro comercial Odeón de Ferrol. “Esto ha supuesto un reto de visibilidad, de cerrar el círculo de un proyecto que teníamos un poco a medias”, ha señalado Pazo.

Con esta tienda, la organización cumple su objetivo de realizar la venta directa al público, concienciar sobre la compra de segunda mano y efectuar la entrega social.

El significativo aumento en la ropa recogida evidencia, según Pazo, que “la ciudadanía está más concienciada de lo que es la recogida selectiva de ropa, como cualquier otro residuo”. Ha hecho hincapié en que el residuo textil ya está considerado como tal por normativa, lo que impulsa a las administraciones públicas a asumir su gestión. Este avance es fundamental para el medio ambiente, ya que reduce el “problema medioambiental tremendo” que suponían las toneladas de ropa que se mezclaban con otros residuos.

La responsable de Cáritas ha destacado que este cambio de mentalidad es clave. “Aunque lo sigue siendo, pues este incremento en la recogida significa que pasito a pasito vamos tomando conciencia, los ciudadanos en general y la administración en particular”, ha afirmado.

Este proceso se ve reforzado por la entrada en vigor, el 1 de enero de 2025, de la obligación para los ayuntamientos de implementar la recogida selectiva de residuos textiles.

El proyecto ModaRe ha generado cuatro puestos de trabajo en el último año, de los cuales tres son empleos de inserción social. Marta Pazo ha explicado que estos empleos de calidad están destinados a personas en riesgo de exclusión social, ofreciéndoles la oportunidad de aprender un oficio. Los puestos cubren desde el transporte y la gestión de residuos en la recogida hasta la atención al público en tienda, abriéndoles “las puertas para la obtención de un empleo normalizado”.

Una de las claves del proyecto es la dignificación de la ayuda. “Las personas sin recursos tienen una experiencia de compra normalizada, como cualquier otra persona”, ha subrayado Pazo.

Acuden a la tienda en el centro comercial y utilizan un código QR en el móvil para pagar a coste cero, lo que garantiza su privacidad y les permite elegir la ropa que prefieren en un entorno cotidiano.

En la nave de selección, la ropa se clasifica cuidadosamente. La de mejor calidad, conocida como “la crema”, se higieniza y se envía a la tienda. Pazo ha revelado un dato sorprendente: “muchas prendas que llegan al contenedor con la etiqueta puesta, sin haber ni siquiera sido estrenada”. Además, parte del inventario, especialmente el calzado, proviene de excedentes de stock de grandes marcas y nunca ha sido utilizado.

Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos importantes.

El principal problema, según Pazo, es la baja calidad de muchas prendas actuales, lo que “dificulta mucho su reutilización o su transformación en fibras textiles”. A esto se suma la saturación de los mercados de segunda mano y el complejo “estocaje en nuestras naves”. La situación geopolítica, como la guerra de Ucrania, también ha complicado la salida de ropa, llevando a Cáritas a hacer un “llamamiento a la administración” para colaborar en la gestión del excedente.