
Desconectar de las pantallas en familia: Claves para un plan exitoso
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En muchas familias, los dispositivos móviles se han convertido en una presencia constante, similar a una mascota que nos acompaña a todas partes. Ante el creciente uso de estos aparatos por parte de los más jóvenes, el ejemplo de los padres se erige como la herramienta educativa más poderosa.
“Los niños observan a sus padres constantemente conectados a sus móviles y se sienten ignorados cuando la pantalla recibe más atención que ellos”, señala la coach Anna Vicen Renner, experta en liderazgo y relaciones. Esta situación puede llevar a que los niños imiten este comportamiento de aislamiento.
Vicen Renner subraya la importancia de que los adultos presten atención a las personas cuando interactúan con ellas, incluso cuando tienen un móvil en la mano. “Somos un ejemplo para que los niños aprendan a usar correctamente estos dispositivos”, afirma.
Un plan familiar para la convivencia digital
Para evitar que la tecnología debilite los lazos familiares, la experta propone establecer un plan de convivencia digital. Este plan no debe ser una imposición, sino un acuerdo que aporte estructura a la vida familiar.
“Las reglas nos ayudan a que las cosas funcionen y haya organización”, explica Vicen Renner, estableciendo un paralelismo con la necesidad de usar ropa adecuada para hacer deporte o tener un horario para las comidas.
Una medida sencilla que algunas familias ya implementan es apagar los móviles durante las comidas. La experta aconseja aprovechar estos momentos de atención para mantener conversaciones interesantes y formular preguntas.
Vicen Renner propone concienciarnos de que hay momentos en los que no se debe usar el móvil, o en los que no queremos que se use, y que si lo usamos, deberíamos pedir permiso. De esta manera, se evitará que la pantalla se imponga sistemáticamente en los momentos de conexión familiar.
Establecer límites personales
A menudo, nos enfocamos en limitar el tiempo de pantalla de los niños, pero descuidamos nuestra propia dependencia. Según la experta, el desafío radica en aprender a ponernos límites a nosotros mismos sobre el uso del móvil.
“Esto implica que los niños se den cuenta de que dejamos el dispositivo a un lado cuando hablamos con alguien y recuperamos el hábito de mirarnos a los ojos”, explica.
Volver a los planes offline
La mejor manera de que los niños desconecten de las pantallas es ofrecerles alternativas emocionantes en el mundo real. Vicen Renner propone recuperar las “tareas de toda la vida”, como cocinar juntos, jugar a juegos de mesa, hacer tareas domésticas compartidas o realizar manualidades.
“Todo lo que implica compartir momentos nos ayuda a conectar”, valora Vicen Renner, quien también recomienda vivir estos momentos sin la necesidad de “compartirlos hacia afuera”, evitando la compulsión de publicar cada cosa que hacemos en las redes sociales.













