PERIODISTA SALVADOREÑO DENUNCIA EL ACOSO DEL GOBIERNO DE BUKELE

PERIODISTA SALVADOREÑO DENUNCIA EL ACOSO DEL GOBIERNO DE BUKELE
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PERIODISTA SALVADOREÑO DENUNCIA EL ACOSO DEL GOBIERNO DE BUKELE

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Carlos Dada, director del periódico de investigación salvadoreño El Faro, se ha visto obligado a dirigir el medio desde el exilio debido al acoso del gobierno de Nayib Bukele. Dada impartió la conferencia anual del Instituto Reuters para el estudio del Periodismo de la Universidad de Oxford, donde reflexionó sobre los retos del periodismo en un mundo cada vez más autoritario.

En su discurso, titulado “Periodismo como Resistencia”, Dada abordó el éxito de los mensajes políticos difundidos en redes sociales, a menudo plagados de falsedades, en contraste con el trabajo periodístico de verificación y publicación de hechos.

“Los dictadores como Bukele necesitan mentiras para sobrevivir”, afirmó Dada. “Lo que hace a Bukele diferente es su capacidad para convertir esas mentiras en un relato exitoso que se vuelve viral de inmediato en las plataformas de redes sociales”.

El poder de la propaganda viral

Dada citó una encuesta de 2025 en Chile que mostraba a Bukele como el político más admirado por la mitad de la población, un fenómeno común en países latinoamericanos alejados de El Salvador. Explicó que la propaganda de Bukele llega a los ciudadanos a través de videos “cinematográficos” sobre pandillas o del presidente aleccionando a soldados y policías “con iluminación de estudio”.

Según Dada, el periodismo y las organizaciones de derechos humanos son cruciales para cuestionar esta propaganda. Sin embargo, él mismo ha sufrido el espionaje con la tecnología israelí Pegasus en su teléfono móvil, al igual que buena parte del equipo de El Faro.

“La búsqueda de la verdad se ha convertido en una actividad subversiva”, sentenció.

Acoso y exilio

Tras un editorial de El Faro titulado “Maneras de dictador”, publicado después de que Bukele irrumpiera en el Parlamento con militares en 2020, el gobierno lanzó una campaña contra el periódico, sus periodistas y sus anunciantes. El Faro continuó investigando y revelando casos de corrupción, mientras el acoso gubernamental persistía, incluso a través de granjas de trols en redes sociales.

En 2023, el periódico trasladó su residencia a Costa Rica, y varios reporteros han tenido que abandonar el país ante las amenazas de detención y otras represalias. Esta situación es similar a la que enfrentan otros medios y periodistas en Nicaragua, Guatemala y Venezuela.

Los periodistas de El Faro fueron objeto de vigilancia, incluso con drones que ingresaban a sus domicilios. Los teléfonos de más de veinte periodistas fueron hackeados con la tecnología Pegasus durante más de un año. “Cuando lo hicimos público, perdimos la mayoría de nuestras fuentes”, lamentó Dada, “fue la prueba definitiva de que el precio de practicar el periodismo había subido de manera significativa”.

El Faro continúa publicando investigaciones sobre temas como los pactos de Bukele con las pandillas, las torturas en las cárceles y la erosión de la democracia.

Dada reconoció los límites del trabajo periodístico en una sociedad que abraza el autoritarismo, pero afirmó que “sigue mereciendo la pena, aunque solo sea para dejar el testimonio a las generaciones futuras para que entiendan mejor qué demonios pasó en nuestros tiempos”.