Familias en Baleares se oponen a la zona única escolar del PP por temor a la segregación

Familias en Baleares se oponen a la zona única escolar del PP por temor a la segregación
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Familias en Baleares se oponen a la zona única escolar del PP por temor a la segregación

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Asociaciones de padres, madres y sindicatos en las Islas Baleares han expresado su preocupación ante la inminente implementación de la zona única escolar propuesta por el Govern liderado por el Partido Popular (PP). Temen que este nuevo sistema educativo genere mayor desigualdad entre los centros y derive en un modelo competitivo que perjudique a la escuela pública.

Un cambio que altera la vida familiar

Alberto, un padre residente en Palma, relata cómo la reducción de zonas de escolarización ya ha impactado en su rutina diaria. Antes, llevaba a su hija a un colegio cercano a su domicilio. Ahora, debe recorrer varios kilómetros en coche para llevarla a un centro en Son Sardina. Su situación no es única; varias familias en el mismo colegio viven lejos del barrio.

Hasta hace tres cursos, Palma estaba dividida en ocho zonas escolares, priorizando la proximidad al domicilio. Sin embargo, la Conselleria de Educación redujo este mapa a dos zonas. Ahora, el Govern de Marga Prohens pretende ir más allá con la zona única escolar para el curso 2026-2027.

El Govern defiende que la medida permitirá a las familias elegir libremente el centro, simplificará trámites y facilitará una distribución flexible de plazas. No obstante, asociaciones y sindicatos temen que esto derive en un modelo desigual que debilite la escuela pública.

Riesgo de segregación escolar

Andreu Grimalt, de la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) del colegio Aina Moll, advierte que la zona única podría aumentar la segregación escolar. Señala que las familias con más recursos tienen mayor acceso a información y facilidades para llevar a sus hijos a colegios fuera de su barrio, mientras que las familias con menos recursos podrían quedar relegadas a centros con plazas disponibles.

Grimalt también teme que se rompa el vínculo entre escuela y comunidad, ya que desde el AFA del Aina Moll colaboran estrechamente con asociaciones vecinales y comerciantes para fortalecer la vida comunitaria alrededor del colegio. “La zona única es la gran mentira socioliberal de nuestro tiempo en la educación. Se habla de libertad de elección, pero en realidad esa libertad no es igual para todo el mundo”, sentencia.

El precedente de Madrid

Las críticas a la zona única se basan en la experiencia de la Comunidad de Madrid, donde este sistema lleva años aplicándose. Diversos estudios señalan que los niveles de segregación escolar en Madrid son de los más altos de España y Europa. Un informe de Comisiones Obreras revela que el 25% del alumnado más pobre tiende a concentrarse en las mismas escuelas, al igual que el 25% más rico. Baleares, en cambio, ha registrado históricamente niveles de segregación más bajos.

Por ello, parte de la comunidad educativa teme que ampliar la libertad de elección sin mecanismos que garanticen una distribución equilibrada del alumnado pueda reproducir dinámicas como las observadas en Madrid: centros cada vez más homogéneos socialmente y una mayor concentración de alumnado vulnerable en determinadas escuelas, especialmente en la red pública.

Alberto enfatiza que la libertad de elección es una falacia, ya que el sistema actual ya está diseñado para que determinados perfiles entren en ciertos colegios.

“Los Juegos del Hambre”

Álex, otro padre del colegio Aina Moll, considera que la zona única acentuará la brecha entre familias, favoreciendo a quienes tienen más recursos o capacidad para desplazarse por la ciudad. El cambio rompe el criterio de proximidad que hasta ahora daba prioridad a las familias del barrio. En su opinión, esto podría resultar en un sistema con centros muy demandados y otros con plazas vacantes. “Los cuatro colegios públicos que tengan buena fama van a ser una masacre, van a ser los Juegos del Hambre”, resume gráficamente.

El Consell Escolar de Mallorca coincide en que una libertad de elección sin regulación suficiente puede beneficiar de forma desigual a las familias. Aquellas con mayor capital cultural, acceso a información, horarios laborales más flexibles o medios de transporte propios tienen más posibilidades de solicitar plaza en centros considerados más prestigiosos.

El Consell Escolar reclama mantener la zonificación vigente, que no impide que las familias soliciten plaza en centros fuera de su área, pero sí establece el criterio de proximidad como un elemento prioritario cuando la demanda supera la oferta. Este criterio facilita la conciliación familiar, reduce los desplazamientos y contribuye a mantener una cierta mezcla social en los centros educativos del entorno.

Riesgo de “elitización”

El sindicato Uniò Obrera Balear (UOB) denuncia que la zona única “no garantiza la igualdad de oportunidades que pregona la Consellería”, sino que “favorecerá precisamente aquello que ya se ha producido durante los últimos cursos: segregación escolar, elitismo y concentración de alumnado vulnerable en determinados centros”.

La UOB insiste en que la zona única atenta directamente contra la integración comunitaria y perjudica a las familias con menos recursos económicos y dificultades de movilidad. El conseller de Educación, Antoni Vera, defiende la reforma en términos ideológicos, contraponiendo la “libertad de la derecha” a los “guetos de la izquierda”.

El valor de ir caminando al colegio

Alberto destaca que el cambio también afecta a la vida social de los niños. Cuando su hija iba a la *escoleta* cercana a casa, salía al parque con otros niños del barrio. Ahora, sus compañeros de colegio viven en otra zona de la ciudad. “Salimos del cole y volvemos a Palma, y sus amigos se quedan allí. Esa red cercana se pierde”, lamenta.

El informe *Caminando al cole*, elaborado por la Asociación Española de Pediatría, destaca que el desplazamiento activo al colegio fortalece el vínculo con el entorno y la comunidad, permitiendo a los niños conocer su barrio, interactuar con su entorno y desarrollar habilidades espaciales y sociales.

Alberto señala que, cuando los niños van caminando, “se paran a mirar los escaparates, ven a la gente del barrio, al del bar o al de la tienda, saludan y empiezan a conocer lo que los rodea”. En cambio, el trayecto en coche aísla a los niños de su entorno.

Para muchas familias, ese trayecto en coche se ha convertido en rutina diaria debido a la falta de plazas en los centros más cercanos. Esto genera atascos monumentales alrededor de los colegios, lo cual es una paradoja en ciudades que intentan reducir el uso del coche.

El Govern defiende la medida

El Govern balear defiende que la zona única busca ampliar la libertad de elección de las familias y adaptar el sistema educativo a la realidad actual de movilidad en las ciudades. Sostiene que el modelo permitirá a los padres solicitar plaza en cualquier centro, simplificará trámites y facilitará la gestión de plazas.

La Conselleria de Educación asegura que la medida contribuirá a simplificar los trámites de escolarización y a gestionar de forma más flexible la distribución de plazas en los centros educativos.

El conseller Vera defiende que el nuevo sistema no eliminará completamente el criterio de proximidad, que seguirá existiendo cuando haya más solicitudes que plazas. El objetivo es modernizar un modelo de escolarización basado históricamente en la proximidad, equilibrando ese criterio con una mayor libertad de elección para las familias.

Sin embargo, buena parte de la comunidad educativa teme que esa lógica genere un sistema más competitivo entre centros, con escuelas más homogéneas socialmente y una mayor concentración de alumnado vulnerable en determinados colegios. El futuro modelo de escolarización se ha convertido en un nuevo frente del debate educativo en Baleares.