Ejercicio Físico de Precisión: Una Herramienta Clínica Avanzada

Ejercicio Físico de Precisión: Una Herramienta Clínica Avanzada
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Ejercicio Físico de Precisión: Una Herramienta Clínica Avanzada

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El ejercicio físico ha trascendido su rol tradicional como simple recomendación para mantenerse en forma, convirtiéndose en una herramienta clínica de vanguardia. Mikel Izquierdo, catedrático de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y jefe de investigación en NavarraBiomed, es un firme defensor de este nuevo paradigma, al que denomina “ejercicio físico de precisión”. Este enfoque busca transformar la actividad física en un tratamiento médico individualizado, adaptado a cada paciente y patología.

Prescripción Individualizada: La Clave del Éxito

Izquierdo define este concepto como un cambio fundamental: “dejar de recomendar ejercicio a ojo y pasar a prescribirlo como un tratamiento con la dosis adecuada para cada persona y para cada problema de salud”. Enfatiza que, al igual que no todos necesitamos el mismo antibiótico, tampoco deberíamos entrenar de la misma manera.

El ejercicio de precisión se basa en un proceso de “evaluar, individualizar y monitorizar” las capacidades, necesidades, riesgos y progreso de cada individuo.

La pregunta clave que impulsa este cambio de paradigma es: “¿qué ejercicio, cuánto, cómo y con qué progresión es adecuado para esta persona en particular?”. Si bien moverse más y caminar son recomendaciones básicas de salud pública para combatir el sedentarismo, la prescripción clínica representa un nivel superior. Implica seleccionar el tipo de ejercicio (fuerza, aeróbico, equilibrio), ajustar la intensidad y el volumen, y, crucialmente, establecer objetivos medibles, como controlar la presión arterial o reducir el dolor.

Aplicaciones Específicas: Diabetes, Hipertensión y Adultos Mayores

Para personas con diabetes tipo 2, Izquierdo destaca la prioridad del entrenamiento de fuerza, recomendando sesiones de dos a tres días por semana con ejercicios multiarticulares. Estudios respaldan esta recomendación, mostrando mejoras en la sensibilidad a la insulina y la reducción de grasa visceral.

Este entrenamiento debe complementarse con ejercicio aeróbico y una monitorización constante de la glucemia para coordinarlo con el tratamiento médico.

En el caso de la hipertensión, el cardio no es la única solución. La evidencia actual apoya un enfoque más integral que incluye el trabajo de fuerza bien diseñado, ya que “mejora muchísimo la función vascular”. También se mencionan los ejercicios isométricos, siempre bajo supervisión profesional para controlar la intensidad y evitar picos de tensión arterial.

La fuerza juega un papel crucial en las personas mayores y con fragilidad. Según Izquierdo, “perder fuerza es perder independencia y calidad de vida”.

Un programa bien prescrito en este grupo etario no solo fortalece los músculos, sino que también mejora el equilibrio y la capacidad de reacción, lo que reduce el riesgo de caídas y mejora la autonomía.

Ejercicio y Dolor: Un Enfoque Adaptado

Contrario a lo que se pueda pensar, el dolor de rodillas o la artrosis no son impedimentos para el ejercicio; de hecho, se considera un “tratamiento de primera línea”, siempre y cuando se adapte a las necesidades del paciente. Es fundamental fortalecer la musculatura que protege la articulación y progresar gradualmente. Izquierdo recalca que “dolor no siempre significa daño, a veces es sensibilidad del sistema”.

Errores Comunes y Consejos para Empezar

Para aquellos que se inician en el ejercicio, Izquierdo identifica tres errores comunes: comenzar con demasiada intensidad, lo que puede llevar al abandono; enfocarse únicamente en el cardio, descuidando el trabajo de fuerza; y estancarse en una rutina sin progresar. A esto se suma un cuarto error: “no tener un objetivo medible.

Sin objetivos no hay tratamiento y no hay actividad”.

Recomendaciones Prácticas para Principiantes

Izquierdo ofrece tres pasos concretos para quienes desean comenzar: buscar la guía de un profesional de la actividad física; iniciar con dos días a la semana de trabajo de fuerza y caminar a paso ligero la mayoría de los días; y, lo más importante, progresar y reevaluar constantemente. “Si no se sube la dosis, tenemos una dosis insuficiente, y sin la dosis suficiente no vamos a poder mejorar”.