Raúl del Pozo: Un periodista legendario entre Madrid y Buenos Aires

Raúl del Pozo: Un periodista legendario entre Madrid y Buenos Aires
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Raúl del Pozo: Un periodista legendario entre Madrid y Buenos Aires

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Arturo Pérez-Reverte los presentó en Casa Lucio. Raúl del Pozo confesó ser cobarde, admitiendo que ante noticias de guerra, procuraba llegar tarde a la redacción del diario Pueblo, esperando que enviaran a Pérez-Reverte, amante de los enfrentamientos. Sin embargo, en los años 70, el director del periódico le asignó una corresponsalía en Buenos Aires, en plena “guerra peronista”.

Ante la escalada de violencia entre facciones armadas de izquierda y derecha, Del Pozo, según confesó, solicitó a Jorge Antonio, un contacto con el líder Perón, una carta de recomendación. El propio Perón escribió una misiva dirigida a las organizaciones peronistas, ponderando a Del Pozo y solicitando respeto y atención.

Este salvoconducto le sirvió para moverse entre los bandos enfrentados.

“Yo viajé a Buenos Aires un poco asustado –me insistió–. Y te puedo asegurar que no me despegaba de la carta. Hasta la llevaba conmigo cuando me bañaba”.

Buenos Aires: Entre el peligro y el placer

Del Pozo se instaló en el Hotel Alvear, conoció a miembros de ambos bandos y se hizo amigo de Ernesto Guevara Lynch, padre del Che, con quien jugaba al golf y al ajedrez. Disfrutaba de la gastronomía porteña y prefería comer en Recoleta o La Boca antes que en el Trastévere.

Sin embargo, la amenaza constante de la Triple A, un grupo paramilitar de extrema derecha, lo obligó a abandonar Argentina.

“Has hecho un par de crónicas peligrosas. Es mejor que te vayas: si no, te van liquidar”.

Regresó a Madrid, pero nunca olvidó Buenos Aires, sus calles, su gente y sus conflictos.

La vieja escuela del periodismo

Raúl del Pozo encarnaba la “vieja escuela” del periodismo, convirtiéndose en leyenda e ídolo para las nuevas generaciones. Sus recuerdos, precisos e hilarantes, no excluían la autocrítica y se presentaba como un antihéroe. Era conocido por sus comentarios políticamente incorrectos, involucrando desde el Rey emérito hasta Paco Umbral.

Arturo Pérez-Reverte lo admiraba profundamente, celebrando sus evocaciones.

Compartía tertulias con figuras como David Gistau, Edu Galán y Juan Eslava Galán. Su amistad con Manuel Vicent, marcada por altibajos debido a la polarización política, superó las diferencias ideológicas y se mantuvo hasta el final.

Del Pozo llegó a los 89 años escribiendo cinco artículos semanales en ‘El Mundo’, un logro humano y periodístico.

Definía al columnista como “un reportero cansado”, criticando la opinión de escritorio. Necesitaba su instinto de reportero de calle para escribir sus artículos y consideraba el reporterismo como el género mayor del oficio: ver, narrar y hacerlo con la mejor prosa posible.

Recordaba con humor su popularidad tras su paso por Onda Cero: “Los taxistas se asoman por la ventanilla y me gritan: ¡Viva el vino!”. Ante la mención de Buenos Aires, evocaba la ciudad con nostalgia, pero afirmaba que “irse de Madrid es un error”.

Aunque haya fallecido, Raúl del Pozo permanecerá en Madrid, esperando a todos los peregrinos.