EDUARDO CHILLIDA REGRESA A MADRID CON UNA EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA

EDUARDO CHILLIDA REGRESA A MADRID CON UNA EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA
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EDUARDO CHILLIDA REGRESA A MADRID CON UNA EXPOSICIÓN ANTOLÓGICA

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Madrid reencuentra la obra de Eduardo Chillida (1924-2002), uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX, con la exposición “Eduardo Chillida. Soñar el espacio”, que se presenta en la capital tras su paso por Zaragoza. La muestra, que podrá visitarse hasta el 21 de junio, reúne 98 obras del artista vasco, incluyendo esculturas, dibujos, obra gráfica y collages.

Una retrospectiva completa

Veinticinco años después de la retrospectiva que le dedicó el Museo Reina Sofía, Chillida regresa a Madrid, ciudad que alberga algunas de sus esculturas monumentales en espacios públicos como la Plaza del Rey o el Museo de Escultura al Aire Libre en la Castellana. Esta exposición, organizada por la Fundación Ibercaja en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce y Chillida Leku, abarca toda su trayectoria artística.

La muestra incluye 20 esculturas y una amplia selección de obras sobre papel, así como fotografías del artista trabajando y junto a su esposa, Pilar Belzunce.

Según el propio Chillida, “La escultura debe siempre dar la cara y estar abierta a todo lo que alrededor de ella se mueve y la hace viva”.

Materiales y temas recurrentes

La exposición presenta ejemplos de todos los materiales que Chillida utilizó en su obra, desde yeso y alabastro hasta acero cortén, granito, hierro forjado, tierra chamota, bronce, madera y hormigón armado. Se exhiben también torsos figurativos de su juventud, proyectos de obras emblemáticas como ‘Monumento a la tolerancia’ y maquetas para esculturas como ‘Homenaje a Hokusai’.

Series como ‘Lo profundo es el aire’, inspirada en un verso de Jorge Guillén, también están presentes, así como sus collages, grabados y las ‘Gravitaciones’, dibujos en el espacio que desafían la gravedad.

El papel como esencia de su pensamiento

Alicia Vallina, conservadora de Museos Estatales y comisaria de la exposición, destaca la importancia del papel en la obra de Chillida. Sus dibujos, realizados a tinta, carboncillo o sanguina, no son simples bocetos preparatorios, sino obras con su propia singularidad y autonomía. Son el germen, la esencia de su pensamiento, y muestran su investigación sobre la materia, el espacio y el vacío.

La exposición incluye dibujos de figura humana, de línea fija y de manos, así como bocetos para esculturas y retratos, entre ellos un autorretrato a tinta dedicado a su esposa Pilar Belzunce.

Un legado de luz y espacio

Mikel Chillida, nieto del escultor y director de desarrollo de Chillida Leku, subraya la conexión de Zaragoza con la obra de su abuelo, ya que el alabastro utilizado en sus esculturas más luminosas provenía de tierras aragonesas.

Este material, traslúcido y atravesado por la luz, fascinaba a Chillida por su dualidad: sólido y frágil, opaco y transparente, terrenal y casi espiritual.

Chillida buscaba liberar un espacio interior en cada pieza, un vacío que se convertía en presencia al ser atravesado por la luz. Para el artista, el hierro era el lenguaje de la densidad, la fuerza y la materia, mientras que el alabastro era el de la luz, la intimidad y el silencio.

Un artista vigente

Fernando Savater recordaba a Eduardo Chillida como un hombre erguido frente al mar. La comisaria de la exposición destaca su vigencia, su lenguaje propio, su estética humanística y mística en equilibrio con la naturaleza. Chillida abordó temas universales y fue un amante de la paz y la libertad, con un gran sentido de la dignidad.

Su obra, según su nieto, sigue viva porque habla de lo esencial: del espacio, del respeto, de la libertad, de la luz y de la tolerancia.

La muestra cierra con un documental de 1985, dirigido por Laurence Boulting, que nos acerca a la vida y el proceso creativo de este gran artista.