Envejecimiento y actividad empresarial: Un nuevo paradigma laboral

Envejecimiento y actividad empresarial: Un nuevo paradigma laboral
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Envejecimiento y actividad empresarial: Un nuevo paradigma laboral

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

El envejecimiento de la sociedad es una realidad innegable que plantea desafíos significativos, no solo para las políticas de protección social, sino también para la economía y la estructura de las empresas. La llamada “silver economy” emerge como un sector en auge, impulsado por las necesidades y el poder adquisitivo de una población de mayor edad, con nuevas demandas de consumo y aspiraciones.

El impacto demográfico en las plantillas

La demografía también impacta directamente en las plantillas de las empresas, que deben adaptarse a un capital humano “diferente”. Los cambios sectoriales en las tasas de participación por edad, las prejubilaciones y la prolongación de la vida laboral generan una fuerza de trabajo con características diversas. Además, la tecnología está desplazando a trabajadores de mediana edad que no pueden “recalificarse”.

Por lo tanto, las organizaciones enfrentan el reto de cómo el envejecimiento afectará los costos laborales, la capacidad de innovación tecnológica, la productividad y la sostenibilidad empresarial. Al mismo tiempo, se presenta una nueva realidad: personas que desean o necesitan trabajar más años debido al aumento de la esperanza de vida, la situación económica o las pensiones.

Las tasas de empleo de los trabajadores mayores de 55 años varían considerablemente en Europa, siendo más altas en el centro y norte del continente y más bajas en el sur y el este. Factores como las políticas de pensiones y los incentivos para abandonar la fuerza laboral también influyen en esta disparidad.

Adaptación y nuevas políticas

Es fundamental que los empresarios examinen nuevas respuestas ante esta situación, como la modificación de las condiciones laborales, las jornadas de trabajo y la adopción de diferentes fases ocupacionales. También se requieren cambios en la regulación de las políticas de jubilación y otras prestaciones laborales. Una sociedad que no recompensa adecuadamente a quienes cotizan más años voluntariamente o que castiga a quienes no cumplen los periodos mínimos de cotización no puede considerarse “sana”.

Diversos estudios analizan cómo varía la participación laboral y el tipo de trabajo realizado con la edad, utilizando datos de la OCDE o las Estrategias de Empleo en servicios públicos de la Unión Europea (PES-EU). Estos estudios señalan que, en el futuro, la capacidad para realizar trabajo físico, la comprensión lectora y numérica, y el uso de nuevas tecnologías se deteriorarán en las personas adultas.

Gracias a la experiencia acumulada, los trabajadores de mayor edad pueden desarrollar otras funciones a partir de una mayor capacidad para planificar, orientar y supervisar otras muchas actividades.

Sin embargo, la experiencia acumulada permite a los trabajadores de mayor edad desarrollar funciones de planificación, orientación y supervisión. Con entornos laborales flexibles, esquemas de jubilación que consideren las habilidades individuales y un aumento de la formación continua, sería posible adaptar las plantillas a los cambios demográficos.

Un trabajador de obra requiere juventud y fuerza, mientras que un camarero puede ser funcionalmente veterano. Una persona mayor difícilmente será jefe de informática, pero podría ser un buen repartidor de almacén. En algunos supermercados, personas mayores ayudan a colocar la compra de los clientes, brindando apoyo a los cajeros y fomentando la socialización.

Preguntas clave y el futuro laboral

Es necesario abordar preguntas importantes:

  • ¿Qué acciones debe tomar una empresa para afrontar la transformación del capital humano y favorecer la continuidad de la participación laboral?
  • ¿Cómo adecuar los puestos de trabajo a los diferentes estados de salud asociados a la edad, considerando las enfermedades prevalentes y las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías?
  • ¿Sería conveniente promover finales de trayectorias profesionales que permitan trabajos autónomos a tiempo parcial o discontinuos, fomentando vidas activas y saludables?

En algunas actividades, envejecimiento y productividad van de la mano, mientras que en otras, la brecha tecnológica dificulta las mejoras. La innovación empresarial puede compensar la discapacidad funcional vinculada al envejecimiento, ofreciendo segundas oportunidades. En países como España, muchos servicios personales, incluida la hostelería, podrían brindar estas oportunidades a personas de mediana edad desplazadas por la tecnología. Un valor añadido que podría encontrarse en personas residentes, integradas y con conocimientos lingüísticos, evitando subsidios de desempleo o prejubilaciones.

No podemos ignorar la experiencia y el capital productivo formado, especialmente cuando existe una necesidad de mano de obra. Resulta contradictorio señalar el envejecimiento de la población como causa de esta necesidad, cuando no se están tomando medidas suficientes para retener a los trabajadores mayores en el mercado laboral.