
Entrenadores españoles huyen de Irak tras escalada del conflicto en Oriente Medio
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Toni Cazorla y Vicente Engonga, hasta hace poco entrenadores del Al Karma de Irak, regresaron a Mallorca tras el recrudecimiento del conflicto entre Israel/EEUU e Irán. La escalada de tensiones y los ataques en la región los obligaron a tomar una decisión drástica.
Un país en reconstrucción
Cazorla describe Irak como un país golpeado, en plena reconstrucción y ansioso por dejar atrás décadas de conflictos, desde la guerra con Irán en los años 80 hasta la lucha contra el Estado Islámico. A pesar de los desafíos, el entrenador había encontrado un país con talento futbolístico y ganas de avanzar. El equipo incluso llegó a liderar la liga, y Cazorla fue reconocido como el mejor entrenador del mes.
Sin embargo, la reciente escalada del conflicto en Oriente Medio truncó este progreso, generando incertidumbre en la región y con posibles repercusiones en la economía global debido a la importancia estratégica de la zona como fuente de petróleo.
Una salida complicada
La salida de Irak fue un proceso complicado.
Con el espacio aéreo cerrado, Cazorla y Engonga tuvieron que viajar por carretera durante nueve horas desde el centro de Irak hasta la frontera con Turquía. Tras superar los trámites fronterizos, pudieron volar a Estambul y finalmente regresar a España.
Cazorla agradeció al Al Karma por su cooperación y facilidades para organizar su salida del país, demostrando comprensión ante la delicada situación.
Incertidumbre y normalidad
Aunque no presenciaron directamente los ataques, Cazorla relata que hubo incidentes en algunas ciudades del Kurdistán y Bagdad, así como en la zona fronteriza con Irán, con explosiones y presencia de drones y misiles. La incertidumbre sobre la duración y el alcance del conflicto generó preocupación, especialmente ante la presencia de milicias pro iraníes que podrían complicar aún más la situación. Algunos partidos de la liga iraquí fueron suspendidos por seguridad.
A pesar de la amenaza, Cazorla describe una sensación de relativa normalidad entre los iraquíes, un pueblo que ha sufrido mucho y que anhela vivir en paz.
La amabilidad y hospitalidad de la gente le permitieron apreciar su deseo de disfrutar la vida a pesar de las circunstancias. Aunque acostumbrados a la inestabilidad, los iraquíes se ven afectados moralmente por la persistente amenaza y anhelan un futuro mejor.
Experiencia enriquecedora
Cazorla, con experiencia previa en Arabia Saudí y Egipto, considera su paso por Irak como una experiencia enriquecedora, a pesar de las dificultades inherentes a trabajar en un país con deficiencias. Destaca la pasión del fútbol iraquí, tanto por parte de los jugadores como de los aficionados, y valora el aprendizaje personal y profesional que obtuvo durante su tiempo en el país.













