Trump y la incertidumbre sobre el conflicto con Irán: Un plan confuso

Trump y la incertidumbre sobre el conflicto con Irán: Un plan confuso
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Trump y la incertidumbre sobre el conflicto con Irán: Un plan confuso

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La administración Trump ha demostrado una notable inconsistencia en su comunicación sobre la situación en Irán, con declaraciones contradictorias que generan confusión sobre los objetivos y la duración del conflicto.

¿Cuál es el plan real de Trump en Irán? En los diez días de bombardeos liderados por Estados Unidos e Israel, el presidente Trump y sus colaboradores han emitido afirmaciones dispares sobre la duración y el alcance de la operación. Desde sugerir una breve incursión hasta amenazar con una escalada de ataques, la falta de claridad es evidente.

Declaraciones contradictorias del Presidente

El lunes, Trump declaró a congresistas republicanos que la guerra era una “breve incursión”. Sin embargo, horas después, advirtió en redes sociales que Estados Unidos intensificaría los ataques si Irán intentaba cerrar el estrecho de Ormuz.

En una entrevista con CBS, Trump afirmó que la guerra estaba “prácticamente terminada” y que Irán carecía de armada, comunicaciones y fuerza aérea. Añadió que Estados Unidos iba “muy por delante” de su plazo inicial de cuatro a cinco semanas.

Posteriormente, Trump matizó esta versión durante una reunión en Florida: “Hemos ganado de muchas maneras, pero no lo suficiente”. Al ser preguntado sobre si la guerra terminaría esa semana, respondió: “No. Pronto, muy pronto”.

Dudas en el Congreso

El senador demócrata Chris Murphy, tras una sesión informativa sobre la guerra, expresó su preocupación en la red social X: “Quizás lo más importante es que los objetivos de la guerra NO incluyen destruir el programa nuclear de Irán. Esto es sorprendente, dado que Trump repite una y otra vez que ese es un objetivo clave”. Murphy también señaló que el “cambio de régimen” tampoco está en la lista de objetivos.

Murphy cuestionó la estrategia, preguntando: “¿Qué ocurre cuando dejen de bombardear y ellos reinicien la producción?”. Sugirió que la respuesta insinuada era más bombardeos, lo que equivaldría a una “guerra sin fin”. Además, criticó la falta de un plan para el estrecho de Ormuz, calificando la situación como “imperdonable”.

El Pentágono se remite a Trump

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, declaró que la duración de la guerra dependerá de la voluntad de Trump. Karoline Leavitt, secretaria de Prensa de la Casa Blanca, afirmó que las operaciones concluirán cuando el comandante en Jefe determine que los objetivos militares han sido alcanzados y que Irán se encuentra en una posición de rendición total e incondicional.

Los “presentimientos” de Trump

Según Leavitt, los bombardeos iniciales fueron desencadenados por los “presentimientos” de Trump, quien creía que Irán atacaría activos estadounidenses. Sin embargo, la portavoz matizó posteriormente esta declaración, sin aportar informes de inteligencia que avalaran la inminencia de la amenaza.

Caos y falta de transparencia

La falta de coordinación dentro de la administración también quedó en evidencia cuando el secretario de Energía, Chris Wright, afirmó erróneamente que Estados Unidos había escoltado un petrolero a través del estrecho de Ormuz. La información fue negada por Irán y Wright eliminó su publicación.

Además, el Pentágono tardó en informar sobre el número de soldados heridos, revelando la cifra solo después de que Reuters publicara la información. Según el Pentágono, aproximadamente 140 miembros de las fuerzas armadas estadounidenses resultaron heridos en diez días de ataques.

Contradicciones sobre las minas en Ormuz

Los mercados energéticos han experimentado volatilidad debido a los mensajes contradictorios de la administración Trump. Primero, los precios del petróleo se desplomaron tras la falsa afirmación sobre la escolta de un petrolero. Luego, Trump sembró confusión al afirmar que no había informes sobre la colocación de minas en el estrecho de Ormuz, para luego informar sobre la destrucción de diez barcos minadores.

Estas contradicciones han contribuido a la incertidumbre y la volatilidad en los mercados energéticos, evidenciando la falta de coherencia en la estrategia de la administración Trump hacia Irán.