
Koke se sincera tras salir de la cárcel: "Veía el narcotráfico como un juego, hasta que me dieron la bofetada"
El exfutbolista Sergio Contreras Pardo, conocido como Koke, ha roto su silencio en la que es su primera entrevista concedida a un medio español tras salir de la cárcel. En el programa ‘Deportes COPE Málaga’, el que fuera delantero de equipos como el Málaga CF, el Olympique de Marsella o Aris de Salónica ha relatado su descenso desde la élite del fútbol hasta liderar una red de narcotráfico, una decisión que, admite, comenzó “con un poco de inconsciencia”. Ahora, en libertad vigilada hasta 2028, Koke afronta una nueva etapa marcada por una pulsera telemática en el tobillo y el estigma social que conlleva.
A sus 42 años, su vida da para una película, algo que reconoce ya le han propuesto: “Lo de Netflix, aunque no te lo creas, es algo que se me ha propuesto desde Francia, de otros sitios, y, bueno, es algo que se ha estado estudiando”.
Koke explica que el dinero fácil y las malas decisiones lo desviaron. “Uno no le da valor a lo que está haciendo hasta que te viene el problema encima.
Creo que todo empezó con un poco de inconsciencia, y es algo que es difícil de parar cuando vives bien económicamente de esa manera. Y, como te digo, cuando te quieres dar cuenta, estás metido en un problema que te priva de tu libertad y, por desgracia, arrastras a muchísimas personas de tu alrededor, como mi familia, mis amigos, que quizás no merecían pasar por lo que pasaron ni tenían por qué.”
A pesar de la gravedad de los hechos, Koke ha querido matizar la naturaleza de su implicación. “He sido condenado, estoy pagando por ello, pero no soy ningún Pablo Escobar”, ha afirmado con rotundidad. El malagueño se define como una persona no violenta: “No soy una persona peligrosa, no soy agresivo, no he tenido armas en mi vida, simplemente he hecho cosas que no están bien hechas, pero como si fuera un empresario, como aquel que se dice, he hecho cosas que no están bien, pero sin crear ningún tipo de violencia, aunque el tráfico de drogas va relacionado con la violencia, obviamente, pero no es mi caso, no soy ese tipo de persona, simplemente he cometido un error, que me he estado ganándome la vida de una manera que no es la legal”.
El arrepentimiento es una constante en su discurso.
“Obviamente que me arrepiento, porque nadie merece pasar por prisión. Me gustaría tachar esto de mi vida”, ha asegurado. Koke admite su error de perspectiva en aquel momento: “Pensaba que no pasaba nada, lo veía como un juego, y no le daba el valor que hoy, pasando por prisión, sí le doy. Me arrepiento porque no es algo que se merezca ni yo ni mi familia”.
Su condena de seis años fue, en su opinión, “un poco ejemplarizante” por su perfil mediático.
Tras pasar por las cárceles de Alhaurín de la Torre y Albolote (Granada), ahora se encuentra en libertad vigilada, un “privilegio” que se ha ganado con buen comportamiento. “Tengo una pulsera en el tobillo. No puedo cometer ni el mínimo error”, explica sobre su situación actual, que se extenderá hasta 2028.
Durante su tiempo en prisión, que compartió en parte con su hermano, supo encontrar un propósito. “Mi día a día en prisión me lo he tomado como un entrenamiento personal, fortaleza mental.
Entré muy gordo, fuera de forma total, y me lo tomé como un sitio para cambiar la mentalidad”, relata. Asegura que lo más duro fue el sufrimiento de su familia y el estigma social que sufre ahora: “La gente te mira la cara y directamente está mirando el pie. La sociedad, por desgracia, te señala”.
En la entrevista también hubo tiempo para repasar una carrera deportiva que lo convirtió en leyenda. Koke recordó su salida del Málaga, con figuras como Darío Silva y Dely Valdés en la delantera, para fichar por el Olympique de Marsella con solo 19 años: “Nunca terminé de dar el salto para asentarme en el primer equipo; también no se daban las oportunidades que se dan hoy.
Ten en cuenta que los jugadores que había en mi posición en esa época eran Darío Silva, Deli Valdés, no era cualquier cosa, no era fácil meter la cabeza ahí. Y bueno, jugaba en el filial, que jugaba en segunda división, que hicimos unos años increíbles, con unos jugadores increíbles, con un entrenador increíble. Y cuando se te presenta una oportunidad así, un equipo grande de Europa, el Marsella cómo estará calificado en Europa, pero yo, que lo he vivido, sé que es un club muy grande; en España lo pondría detrás del Madrid y el Barcelona”.
Sin embargo, su etapa dorada la vivió en Grecia, en el Aris de Salónica, club del que se convirtió en ídolo y al que considera su “segunda casa”. Su mejor compañero, el de más calidad por encima de Didier Drogba, afirma, fue Samir Nasri, y sus entrenadores de referencia, Antonio Tapia y Héctor Cúper.
Actualmente, su vida se centra en placeres sencillos como llevar a su hija al colegio y cuidar de sus padres.
De cara al futuro, no se ve como entrenador, pero sí en la gestión deportiva. “Director deportivo me encantaría, porque creo que sería muy bueno. Tengo un ojo clínico para ver el talento”, concluye, dejando la puerta abierta a seguir ligado al deporte que le dio todo y que, por un tiempo, dejó atrás.













