La periodista palestina expulsada por Hamás que alza la voz contra el odio

La periodista palestina expulsada por Hamás que alza la voz contra el odio
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

La periodista palestina expulsada por Hamás que alza la voz contra el odio

La historia de Manar al-Sharif, una joven periodista palestina de 28 años, es un relato de supervivencia y superación en primera persona. Nacida en Siria en el seno de una familia palestina, se trasladó a Gaza para estudiar periodismo, pero su camino pronto se topó con la intransigencia de Hamás, que gobierna la Franja.

Su primer arresto se produjo por un motivo tan cotidiano como estar con amigos y amigas en su casa.

La presencia mixta de hombres y mujeres en una reunión privada fue suficiente para que las fuerzas de Hamás irrumpieran en su domicilio. “La primera vez que me metieron en la cárcel fue porque otra vez tenía amigos en casa y había hombres y mujeres, algo que está prohibido”, recuerda Al-Sharif sobre un incidente que terminó con una agresión física tras discutir con los agentes.

Tras este primer encontronazo, Manar intensificó su activismo.

Organizaba charlas en colegios, participaba en movimientos estudiantiles y mantenía videollamadas con jóvenes de otros países, incluidos chicos y chicas judíos, para compartir experiencias. Este diálogo intercultural fue su “pecado” definitivo a ojos de Hamás.

La segunda detención fue mucho más grave y se prolongó durante tres meses en la cárcel.

“Fue más por razones políticas y hubo interrogatorios duros, más que con la intención de hacerme daño, con la intención de sacar más información de mí, ya sabes, sobre Israel y lo que hago”, explica la periodista. Finalmente, Hamás la deportó de Gaza, un hecho que, sin que ella lo supiera, le salvaría de la guerra iniciada el 7 de octubre.

Actualmente, Al-Sharif reside en El Cairo pero ha pasado unos días en Madrid para reencontrarse con amigos.

Su estancia en España le ha permitido observar el conflicto desde otra perspectiva. A pesar de ser palestina, le ha llamado la atención ver banderas palestinas en los balcones, pero no se ha sentido reconfortada.

Manar considera que este gesto no representa un apoyo real.

“No lo veo como ningún tipo de apoyo, es más bien una acción dirigida contra Israel, o cómo odiar a Israel, más que algo que beneficie a los palestinos”, afirma. Según ella, para ayudar de verdad hay que trabajar en los problemas de fondo, algo que “no se consigue levantando una bandera”.

Su activismo, que le costó la expulsión de su tierra, no ha conseguido que el odio anide en ella, como demuestra su amistad con el periodista israelí Perla Sevitski.

Ahora, Manar al-Sharif estudia para ser política con la esperanza de, algún día, poder cambiar las cosas desde dentro.