
Devastador Impacto de las Borrascas en el Marisco Gallego: Mortandad Masiva y Desesperación
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El sector marisquero gallego se enfrenta a una crisis sin precedentes tras un invierno marcado por una sucesión implacable de borrascas, con un total de 17 fenómenos meteorológicos adversos. La persistente lluvia ha provocado un drástico descenso en la salinidad de las rías, desencadenando una mortandad masiva de marisco y poniendo en jaque la supervivencia de numerosas familias que dependen de esta actividad.
Un Invierno Devastador
Según Viviana Fernández, portavoz de la Asociación Nacional de Mujeres de Pesca, la situación es crítica: “La campaña de este año está perdida”. Ahora, la prioridad es sanear las zonas afectadas, sembrar nuevas semillas y esperar, todo ello en un clima de incertidumbre ante la falta de soluciones concretas por parte de las administraciones.
Familias en Situación Límite
La inactividad forzada ha dejado a muchas familias sin ingresos. Marisa Seco, mariscadora en Vilanova de Arousa, describe la angustiosa situación: “Llevamos desde el 7 de febrero sin trabajar.
Y sin ingresar”. Ella y su marido, también mariscador, deben hacer frente a pagos mensuales de 532 euros como autónomos, mientras sus ingresos son nulos. Esta situación les obliga a recurrir a los escasos ahorros de la campaña navideña y a solicitar ayuda a sus familiares.
Colapso Biológico Sin Precedentes
El impacto biológico de esta crisis es devastador. “La salinidad bajó de 30, que es lo normal, a cero.
Eso no hay ser vivo que lo resista”, explica Marisa. Este colapso ambiental ha transformado playas antes productivas en terrenos yermos. “Aquello olía a muerte, con toda la carne de la almeja dentro de las conchas abiertas”, describe. Especies como la almeja babosa han desaparecido por completo, y la fina sigue el mismo camino.
Lo poco que queda, como la japonesa o el berberecho, no alcanza el tamaño comercial.
Llamamiento a la Acción y Sentimiento de Abandono
Ante esta situación desesperada, el sector marisquero exige la declaración de zona catastrófica y denuncia sentirse abandonado por las autoridades. Marisa Seco critica la falta de apoyo inmediato: “A mí que me den la palmadita en la espalda y me digan ‘lo estamos mirando’, pues muy bien, pero, ¿cuándo?”. La desesperación es tal que, como ella misma afirma, “llegamos a la conclusión que de este trabajo ya no puedes vivir”. Si bien entienden la necesidad de evaluar los daños, exigen un “plan de choque” para poder subsistir mientras se espera una solución a largo plazo.













