
¿Por qué no debes lavar los huevos antes de guardarlos en el refrigerador?
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El huevo es un alimento básico en la dieta de muchas personas, valorado por su riqueza nutricional y versatilidad culinaria. Sin embargo, una práctica común en muchos hogares, lavar los huevos antes de refrigerarlos, puede ser contraproducente e incluso comprometer la seguridad alimentaria.
El huevo: un alimento nutritivo pero delicado
El huevo destaca por su alto valor nutricional. “Contiene proteínas de alta calidad biológica, que proporcionan todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita”, señalan expertos en nutrición. De hecho, su perfil proteico ha sido durante años un estándar para evaluar la calidad de las proteínas en otros alimentos.
El peligro de lavar los huevos antes de guardarlos
A pesar de sus beneficios, un manejo inadecuado puede favorecer la proliferación de microorganismos dañinos, como la *Salmonella ssp*.
Uno de los errores más comunes es lavar los huevos antes de almacenarlos.
Esta práctica, lejos de ser beneficiosa, elimina la cutícula, una capa protectora natural que sella los poros de la cáscara. Al desaparecer esta barrera, el huevo queda expuesto a la contaminación por bacterias y otros microorganismos.
Otros errores comunes en el manejo de huevos
Además de lavar los huevos antes de refrigerarlos, existen otros errores que pueden comprometer su seguridad:
- Conservarlos a temperatura ambiente.
- Romper el huevo directamente sobre otros alimentos, lo que puede causar contaminación cruzada.
- No mantenerlos en su envase original.
Es fundamental mantener una buena higiene de manos y utensilios después de manipular huevos para evitar riesgos.
¿Cómo saber si un huevo está en mal estado?
Si bien la fecha de consumo preferente es una guía útil, nuestros sentidos son la mejor herramienta para determinar la calidad de un huevo. Un olor desagradable, una clara excesivamente líquida o una yema que se rompe con facilidad son señales claras de que el huevo no es apto para el consumo y debe desecharse.
Cuidado con la contaminación cruzada: no solo los huevos son un riesgo
La precaución con la contaminación cruzada no se limita a los huevos. Lavar el pollo crudo bajo el grifo es otra práctica común que puede dispersar bacterias como la *Salmonella* y el *Campylobacter* por toda la cocina a través de las salpicaduras de agua.
Esta “amenaza invisible” es especialmente peligrosa cuando los microorganismos alcanzan alimentos que se consumen crudos, como ensaladas o frutas.
La única forma segura de eliminar estos patógenos es cocinar completamente el pollo, hasta alcanzar una temperatura interna de 75 °C.













