
UN DÍA PARA LA ETERNIDAD: EL BASKONIA CONQUISTA EUROPA EN 1996
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El 12 de marzo de 1996 marcó un antes y un después en la historia del Baskonia, conocido entonces como Taugrés. Tras dos dolorosas derrotas en finales europeas anteriores, el equipo vitoriano se enfrentaba a su tercera oportunidad, esta vez en casa, con la firme determinación de alzar el trofeo. Aquella victoria, según recuerdan sus protagonistas, transformó para siempre la trayectoria del club.
UN EQUIPO MARCADO POR LAS ADVERSIDADES
El Baskonia llegó a la final debilitado por las lesiones. La ausencia de Kenny Green durante toda la competición y la reciente lesión de Ramón Rivas complicaban aún más el panorama.
Además, el rival, el PAOK de Salónica, era considerado el favorito, con jugadores de talla NBA y estrellas europeas como Stojakovic.
LA CLAVE: LA PSICOLOGÍA DE MANEL COMAS
En este contexto adverso, la figura del entrenador, Manel Comas, fue fundamental. Los jugadores recuerdan su capacidad para motivarlos y sacar lo mejor de cada uno. Comas utilizaba la psicología para despertar al equipo, mostrando una confianza ciega en sus jugadores.
REMONTADA ÉPICA
El partido comenzó cuesta arriba para el Baskonia, que llegó al descanso perdiendo 44-50. A pesar del marcador adverso, la actuación estelar de Ramón Rivas, con 23 puntos y 10 rebotes al inicio de la segunda mitad, mantuvo al equipo en la pelea.
Marcelo Nicola, afectado inicialmente por la presión, encontraría su momento clave más adelante.
La charla de Manel Comas en el vestuario fue crucial, especialmente con Nicola, a quien instó a asumir la responsabilidad y ganar el partido. La táctica también fue clave: una defensa en zona 1-3-1, guardada como un as bajo la manga, colapsó por completo el ataque griego, permitiendo una remontada punto por punto.
UN TRIUNFO INOLVIDABLE
Para jóvenes jugadores como Jorge Garbajosa, con solo 18 años, aquella final fue un momento inolvidable. Fue su primera gran final a nivel profesional, vivida con especial intensidad, destacando la importancia de jugar en casa y el impacto que tuvo en la ciudad.
EL INICIO DE UNA NUEVA ERA
Aquel triunfo no fue solo un título, sino el punto de partida de la era moderna del Baskonia. Según Manel Comas, a partir de ese momento, el club se acostumbró a jugar finales, consolidando una cultura de ambición y una mentalidad ganadora que perdura hasta hoy.
RAMÓN RIVAS, EL HÉROE DE LA FINAL
Ramón Rivas fue nombrado MVP del partido gracias a su exhibición, un reconocimiento individual que guarda con especial cariño.
Aquel 12 de marzo de 1996, el Baskonia no solo ganó un título, sino que forjó su carácter competitivo para el futuro.













