
El precio del combustible se dispara por el principio de 'subida de cohete y caída de pluma'
El actual conflicto en una de las principales zonas productoras de energía está ejerciendo una fuerte presión al alza sobre el precio de los carburantes. Así lo explica Oriol Montanyá, doctor en Economía y Empresa, quien advierte de las consecuencias directas sobre la economía global.
“Estamos en un conflicto, en una zona donde se produce el 20 por 100 del petróleo y el 20 por 100 del gas natural licuado, por lo tanto, mientras ahí tengamos una zona de conflicto, eso tendrá afectaciones en el precio global de los carburantes”.
Según el experto, en el mercado de los carburantes se aplica el principio económico de subida de cohete, caída de pluma. Este fenómeno provoca que los precios aumenten de forma inmediata para “intentar aliviar el incremento de costes futuro”, mientras que la bajada, por el contrario, “suele ser más lenta”.
Por ello, costará tiempo que el golpe notado en la inflación se relaje.
La persistencia del conflicto es un factor clave. Si la tensión continúa, los precios seguirán subiendo por la ley de la oferta y la demanda.
Una reducción en la producción o exportación en esa área estratégica provoca una subida del precio del petróleo a nivel mundial, lo que se traduce en un encarecimiento de los carburantes y, en última instancia, en una inflación generalizada.
Este impacto es especialmente sensible porque “el petróleo, que son los carburantes, al fin y al cabo, pues tiene un efecto muy transversal en toda la economía”. Montanyá recuerda que no hay cadena de suministro que no dependa del combustible.
La situación es crítica en países como España, “donde el 90 por 100 del transporte de mercancías interior se sigue haciendo por carretera, con camión”.
Ante este escenario, la mayoría de los sectores productivos se ven obligados a “trasladar esta subida de costes al consumidor final”, lo que alimenta directamente la inflación. Aunque Montanyá reconoce que anticipar la subida de costes es una práctica de mercado, insiste en que las autoridades deben vigilar que “las prácticas que se llevan a cabo sean lícitas” y que, una vez finalice el conflicto, esa misma lógica se aplique para bajar los precios con la misma celeridad.
Pese a que España no es un gran comprador de crudo de la zona del Golfo Pérsico y cuenta con una compra diversificada y reservas estratégicas para 92 días de combustible, no es inmune al precio global del petróleo.
La solución, según el experto, pasa por “el incremento de producción de los países que pueden incrementar esa producción, para intentar mitigar este decremento”.













