¿Las personas tóxicas aceleran el envejecimiento? Un estudio revela la conexión

¿Las personas tóxicas aceleran el envejecimiento? Un estudio revela la conexión
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¿Las personas tóxicas aceleran el envejecimiento? Un estudio revela la conexión

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Un reciente estudio ha revelado una conexión sorprendente entre las personas consideradas “tóxicas” y el envejecimiento biológico. Según la investigación, convivir con individuos negativos, hostiles o pasivo-agresivos podría acelerar el proceso de envejecimiento.

Un envejecimiento biológico acelerado

Los investigadores han observado que las personas expuestas a relaciones tóxicas presentaban una edad biológica hasta nueve meses mayor en comparación con individuos de la misma edad que no experimentaban este tipo de dinámicas. El psiquiatra Javier Quintero abordó este tema en el programa ‘La Tarde’ de COPE, explicando las implicaciones de este hallazgo.

El estrés y la inflamación: claves del envejecimiento celular

Quintero señaló que una relación tóxica puede generar un estado de estrés mantenido, lo que a su vez puede desencadenar un estado proinflamatorio que deteriora las células. El estudio analizó marcadores biológicos que evidencian cómo el estrés y la inflamación aceleran el envejecimiento celular, lo que lleva a la conclusión de que “una persona tóxica te va a quitar casi un año de vida”.

Dinámicas tóxicas en las relaciones interpersonales

Si bien el término “persona tóxica” se ha popularizado, Quintero aclara que es más preciso hablar de “dinámica o relación tóxica”, ya que la toxicidad reside en la forma de interactuar.

Estas dinámicas, que pueden manifestarse en el ámbito de la pareja, la amistad, la familia o el trabajo, se caracterizan por “sustraer energía”, generando sentimientos de pequeñez, incomodidad o culpabilidad en los demás.

¿Cómo identificar una relación tóxica?

La señal de alarma más importante, según Quintero, es reflexionar sobre cómo nos sentimos después de interactuar con una persona en particular. Lo ideal es que las relaciones sean constructivas o, al menos, nos dejen en el mismo estado emocional en que estábamos antes del encuentro.

En cambio, con las personas tóxicas, es común experimentar alivio al separarse de ellas, ya que actúan como “auténticos sumideros de energía”. Estas personas suelen manipular y generar sentimientos de culpa, responsabilizando a los demás de su propio malestar.

Un test para detectar personas que roban energía

Pilar García Muñiz propuso un breve test de tres preguntas para identificar si tenemos cerca a alguien que nos roba la energía:

  • ¿Te sientes más cansado después de hablar con esa persona?
  • ¿Esa persona nunca tiene la culpa de nada?
  • ¿El simple hecho de ver su nombre en el móvil te genera tensión o pereza?

Responder afirmativamente a dos o tres de estas preguntas podría indicar que la relación “no es sana” o no es todo lo que debería ser.

Estrategias para afrontar relaciones tóxicas

Una vez identificado el problema, Quintero aconseja modificar la forma en que nos relacionamos con esa persona. Sugiere “dosificar la relación”, distanciando los encuentros o reduciendo su duración, y “seleccionar qué temas podemos tratar o no con determinadas personas”.

Cuando la convivencia es un desafío

La situación se complica cuando se convive con una persona tóxica.

En estos casos, Quintero sugiere intentar comunicar cómo nos afecta su comportamiento, aunque reconoce que puede ser difícil debido a la manipulación y los “silencios culpables” que suelen emplear estas personas. La voluntad de cambio es fundamental.

En resumen, Quintero afirma que “si la otra persona quiere cambiar, tenemos todo el camino y todas las posibilidades de hacerlo, pero alguien que puede y no quiere no lo va a hacer”.

Finalmente, sobre la idea de que “somos el promedio de las 5 personas con las que más nos relacionamos”, Quintero opina que, aunque no es una fórmula matemática, sí “es cierto que nosotros tendemos a imitar conductas y a repetir las dinámicas en las que nos encontramos”. Las emociones, concluye, “se van a contagiar”.