
¿Fue realista el plan de Israel para un cambio de régimen en Irán?
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Israel inició sus ataques contra Irán sin un plan realista para lograr un cambio de régimen. Fuentes de seguridad israelíes consultadas por The Guardian sugieren que la idea de que los bombardeos provocarían un levantamiento popular se basaba más en ilusiones que en inteligencia sólida.
Tras el fallecimiento del ayatolá Ali Jamenei y casi dos semanas de bombardeos, el éxito a largo plazo de la campaña militar, según miembros actuales y antiguos del ejército y la inteligencia israelíes, dependerá del destino de los 440 kilos de uranio enriquecido que permanecen bajo una montaña tras los ataques estadounidenses de junio pasado.
Si el nuevo liderazgo iraní se mantiene en el poder, la posibilidad de que Irán acelere la construcción de una bomba atómica con ese uranio, suficiente para más de diez ojivas nucleares, es una preocupación central.
“Esos 440 kilos de uranio son una de las medidas más claras para saber cómo termina esta guerra, si será un éxito o no”, afirma un ex alto cargo de defensa e inteligencia israelí. “Necesitamos estar en una posición en la que, o bien ese material ha salido de Irán, o bien hay un régimen en el que se pueda confiar para la protección del uranio de una manera muy significativa”.
Los partidarios de la línea dura en Irán han defendido la disuasión nuclear como garantía de supervivencia para la República Islámica, una opinión que podría verse reforzada por la demostración de supremacía militar de Israel y Estados Unidos.
Estados Unidos podría optar por una misión de alto riesgo para asegurar el uranio, aunque en negociaciones previas a la guerra se manejaron propuestas para que Irán entregara el uranio a otro país.
“Esta guerra es un juego de alto riesgo porque, si tiene éxito, cambiaría completamente Oriente Medio en nuestro interés”, señala el ex alto cargo israelí. “Pero si lo bombardeamos todo, el régimen permanece en el poder y siguen conservando esos 400 kilos de uranio, estaremos iniciando la cuenta atrás para que Irán intente fabricar un arma nuclear”.
Una victoria pírrica
Joab Rosenberg, ex subdirector de la división de investigación de la Inteligencia militar israelí, advierte que cualquier resultado que deje el uranio en manos iraníes sería una victoria pírrica. “El peor resultado de esta guerra sería una declaración de victoria como la de junio de 2025, dejando al régimen iraní débil y con 450 kilos de uranio enriquecido en sus manos”, escribió.
“Así avanzarán al 100% hacia la bomba nuclear y nuestra victoria se convertirá en nuestra derrota”.
El fallecimiento de Ali Jamenei podría exacerbar la amenaza nuclear. Si bien Jamenei invirtió recursos en un programa con potencial militar, también retrasó la decisión final de construir un arma. Las opiniones de su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei, son menos claras.
“Con [Alí] Jamenei sabíamos casi todo sobre su toma de decisiones”, señala otro ex alto cargo de los servicios de espionaje israelíes. “Con Mojtaba, no estoy tan seguro de que tengamos la información necesaria para evaluar lo que hará sobre el programa nuclear”.
Según este experto, una decisión política del régimen de avanzar con la bomba aumentaría la amenaza a largo plazo para Israel, incluso si los bombardeos limitan la capacidad técnica de Irán.
A pesar de estos riesgos, la guerra cuenta con un apoyo generalizado de los militares israelíes, que priorizan la eliminación de amenazas inminentes como los misiles balísticos de Irán desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Casi dos semanas de ataques aéreos han destruido o degradado gran parte de la capacidad militar de Irán, eliminando misiles, lanzadoras y cadenas de suministro, además de asesinar a líderes políticos, comandantes, académicos e ingenieros.
Un cambio de régimen desde el aire
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente Donald Trump iniciaron la guerra hablando de cambio de régimen, lo que la convirtió en un conflicto existencial para los gobernantes iraníes. Sin embargo, expertos en defensa y espionaje israelíes consultados por The Guardian consideran que nunca fue realista esperar que una guerra aérea derrocara al gobierno iraní.
“Es un pensamiento mágico”, dice una fuente de inteligencia israelí. “Teníamos un plan para eliminar los misiles balísticos, lidiar con las instalaciones nucleares y ocuparnos de la industria militar en Irán; pero nunca he escuchado que supiéramos cómo llevar a cabo un cambio de régimen desde el aire”.
Desde el inicio de la guerra, Netanyahu ha instado al pueblo iraní a sublevarse, y su gobierno asegura haber atacado estructuras de mando interno iraní para facilitar esa rebelión.
Sima Shine, experta en Irán y ex jefa de investigación en el Mosad, considera poco probable un levantamiento popular durante la guerra. Sin embargo, no descarta un desmoronamiento del gobierno por los efectos a largo plazo de la campaña de bombardeos en la seguridad y la economía del país.
Muchos miembros de la comunidad de defensa e inteligencia que no esperan un cambio de régimen temen el escenario de un régimen maltrecho y decapitado debido al riesgo nuclear que implica si mantiene el uranio enriquecido en su poder. A pesar de ello, prefieren la campaña de bombardeos a seguir negociando con Teherán, ya que consideran que sirve para destruir misiles e industrias de producción.
Misión casi cumplida
La prioridad de Israel es debilitar al máximo y lo antes posible a Irán y a sus aliados, aunque al hacerlo corra el riesgo de estimular los deseos del régimen de desarrollar un arma nuclear a largo plazo.
“Después del 7 de octubre, Israel no es el mismo país que antes. La política ha cambiado por completo y el nivel de tolerancia es cero”, afirma una fuente de la comunidad de defensa e inteligencia israelí. “La prioridad de las Fuerzas de Defensa de Israel es proteger a nuestras familias”.
Tras casi dos semanas de bombardeos, “las Fuerzas de Defensa de Israel están a punto de terminar esta campaña, no lo dirán, porque la fecha para ponerle fin es una decisión política, pero desde el punto de vista militar han cumplido con casi toda la misión”, asegura la misma fuente.
Según otro ex alto cargo, los iraníes tardarán años en reparar por completo los daños sufridos, lo que los responsables de seguridad israelíes interpretan como una mejora en la seguridad de su país, incluso sin un cambio de régimen en Irán.
“Irán es un país enorme con muchos recursos y una gran profundidad intelectual y académica. Una vez que termine la fase de destrucción directa de esta guerra, si el régimen no es derrocado, lo que esperamos es una nueva carrera armamentística”, afirma la misma fuente.
Si Israel se asegura la capacidad de operar en los cielos de un país extenso y lejano como Irán, habrá logrado lo que considera un éxito estratégico.
Sin embargo, la apuesta de Israel por el poder militar como única vía para la seguridad corre el riesgo de aislar al país en Oriente Medio y, a largo plazo, quizás también en el resto del mundo.
“Israel no está dispuesto ni es capaz de transformar sus logros militares intentando pasar al aspecto más político de construir nuevas alianzas”, explica otro ex alto cargo israelí. “Me temo que vamos a seguir estancados en esta situación”.













