
SIEMPRE SE HABLA DE LAIKA, PERO TAMBIÉN ESTÁ FÉLICITTE: LA HISTORIA DEL PRIMER Y ÚNICO GATO QUE HA VIAJADO AL ESPACIO
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La historia de Laika, la perra que viajó a bordo del Sputnik 2 y se convirtió en el primer animal en alcanzar el espacio desde la Tierra, es ampliamente conocida. La Unión Soviética buscaba demostrar su capacidad tecnológica espacial y, ante los riesgos de enviar un humano, optó por este pequeño ser vivo.
Más allá de la demostración de poder, la misión tenía como objetivo recopilar datos sobre las constantes vitales de Laika para observar **cómo reaccionaba un organismo vivo en una misión espacial**. La perra fue sometida a un intenso programa de entrenamiento, con pruebas extremas para prepararla para el viaje.
Laika murió pocas horas después del lanzamiento, el 3 de noviembre de 1957, por sobrecalentamiento y estrés. Sin embargo, seis años después, Francia también quiso demostrar sus capacidades en la carrera espacial, lanzando al histórico compañero del perro: un gato.
En 1963, Félicitte, una gata callejera, despegó a bordo de un cohete Vèronique AGI, convirtiéndose en el **primer y único felino que ha volado al espacio en la historia**. Este animal blanco y negro **consiguió regresar con vida a la Tierra**.
De la calle al espacio exterior
La idea de enviar un gato al espacio surgió de los científicos del Centro Francés de Educación e Investigación en Medicina de Aviación (CERMA) a principios de la década de 1960. Buscaban comprender cómo el aparato vestibular sensible de los felinos, que les permite mantener el equilibrio en la Tierra, **reaccionaría a la gravedad del espacio**.
Inicialmente, seleccionaron 14 gatos, muchos de ellos encontrados en las calles de París, y los sometieron a diversas pruebas para determinar cuáles podrían **soportar mejor las condiciones extremas** de un vuelo espacial. Entre ellos se encontraba una gata tranquila y dócil, que recibió el nombre de Félicitte una vez elegida para la misión.
El 18 de octubre de 1963, Félicitte, dentro de un **habitáculo diminuto y con electrodos conectados**, fue lanzada al espacio. La cápsula alcanzó una altitud de aproximadamente 157 kilómetros y entró oficialmente en el espacio, para luego regresar a la Tierra unos 13 minutos después del lanzamiento.
A pesar de sobrevivir al vuelo, Félicitte no tuvo un destino mucho mejor que el de Laika. Los electrodos implantados en su cerebro antes del vuelo tuvieron que ser extraídos para que los científicos pudieran obtener toda la información recopilada durante el viaje, lo que **llevó al sacrificio de Félicitte**.












