La Ayuda Humanitaria se Enfrenta a una Crisis de Fondos

La Ayuda Humanitaria se Enfrenta a una Crisis de Fondos
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La Ayuda Humanitaria se Enfrenta a una Crisis de Fondos

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Los VII Premios Desalambre sirvieron como plataforma para un debate crucial sobre el futuro de la cooperación humanitaria, planteando la pregunta: ¿Qué pasaría si no estuviéramos? La discusión abordó la difícil situación de las organizaciones de ayuda humanitaria, que se enfrentan a necesidades crecientes debido a conflictos y crisis, al tiempo que reciben cada vez menos apoyo financiero oficial.

En un panel moderado por Gabriela Sánchez, Virginia Saiz (Plan International España), Isla Ramos (Save The Children España) y María del Mar Líndez (Aldeas Infantiles SOS) coincidieron en que la pregunta sobre la ausencia de las ONG ya no es hipotética, dado el panorama mundial “cada vez menos solidario y más bélico”, según Saiz.

La conversación comenzó con la cruda realidad de la disminución de la ayuda oficial al desarrollo, que se prevé entre un 9 y un 17% para 2025. El desmantelamiento de importantes sistemas de donación como USAID podría provocar la muerte de 14 millones de personas de aquí a 2030.

Crisis Olvidadas y el Papel de las ONG

Uno de los puntos más destacados del debate fue la denuncia de las “crisis olvidadas”, especialmente el conflicto en Sudán. Isla Ramos describió una situación de “crisis sobre crisis”, donde el colapso del Estado y la inseguridad impiden que la información llegue a los medios. Su equipo sobre el terreno transmite un mensaje desolador: “Las personas en Sudán nos dicen que nos hemos olvidado de ellos”.

A pesar de este silencio mediático, las organizaciones reafirmaron su papel como primera línea de respuesta en contextos donde nadie más llega. Virginia Saiz recordó que, ante la emergencia sudanesa, su organización fue la primera en actuar, entregando “kits de alimentos a 12.000 familias”. Esta labor sobre el terreno es esencial para mantener la esperanza en las comunidades cuando las estructuras estatales desaparecen.

Saiz enfatizó que el trabajo de las organizaciones es mucho más complejo que la imagen simplista del “blanco del norte que llega a dar comida a los niños pobres”. Abogó por un modelo basado en soluciones locales e incidencia política, destacando que llevan a cabo “un enfoque de soluciones”, como la promoción de leyes contra el matrimonio infantil y políticas de desarrollo en países como República Dominicana y Uganda.

Isla Ramos planteó preguntas clave para subrayar la relevancia del sector: “Si no existieran las ONG, ¿quién sería el primero en llegar y el último en marcharse?”, “¿Quién alzaría la voz? ¿Quién daría voz a todas esas personas?”.

Reinvención del Modelo de Ayuda

El debate también abordó la necesidad de una autocrítica profunda sobre el modelo de ayuda. Virginia Saiz afirmó que la crisis financiera actual es “el golpe que el sector necesitaba para reinventarnos” y alejarnos de la mirada colonial. Es fundamental reconocer que “el sur de hoy no es el sur de hace 30 o 40 años” y que el papel de las ONG del norte debe ser trabajar como iguales, valorando las capacidades y la sociedad civil existente en cada país. Mar del Mar Linde resaltó la importancia de ayudar “a desarrollar capacidades para buscar soluciones” en los propios países.

Linde también reflexionó sobre la protección de la infancia, tanto en contextos de guerra como en la realidad cotidiana de España. Recordó que en 2024 se registraron 55.010 niños y niñas en el sistema de protección español y enfatizó que “detrás de este número hay 55.010 situaciones y vidas vulnerables”. La labor de las organizaciones es vital para garantizar un “entorno protector y seguro”, factores determinantes para que estos menores tengan oportunidades de futuro y no caigan en la exclusión social.

La mesa concluyó con un sentimiento de urgencia para responder a las crecientes necesidades y una reivindicación del papel de las ONG no solo como gestoras, sino como observadoras y denunciantes. La pregunta inicial se respondió con una advertencia sobre la invisibilidad: sin estas organizaciones, miles de niños y comunidades perderían su red de apoyo y su capacidad de ser escuchados. Gabriela Sánchez recalcó que la prevención y el apoyo sostenido son lo único capaz de cambiar trayectorias de vida que, de otro modo, estarían condenadas al olvido.