WONKA: UN UNIVERSO DE DULCES REALMENTE COMESTIBLES

WONKA: UN UNIVERSO DE DULCES REALMENTE COMESTIBLES
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WONKA: UN UNIVERSO DE DULCES REALMENTE COMESTIBLES

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Dulces, chocolates, golosinas… En la película *Wonka* (2023), todo lo que parecía comestible, lo era realmente. Así lo reveló el director, Paul King, en una entrevista, destacando que cada elemento consumido en la película, incluso las flores y las hojas, era sabroso y real.

Un Desafío Deliciosamente Realista

Lograr esta visión no fue fácil. La producción contó con la experta Gabriella Cugno, una pastelera y chocolatera que se aseguró de que cada dulce no solo tuviera una apariencia apetitosa, sino que fuera verdaderamente delicioso.

Cugno reveló que creó hasta cinco versiones diferentes de cada dulce mencionado en el guion, incluyendo tazas y platillos de chocolate. Un elemento central fueron los “flotachocs”, chocolates mágicos con forma de huevo y rellenos variados que hacían levitar a quien los comía.

La meta de King era crear un universo realista en *Wonka*, que narra los orígenes de Willy Wonka antes de convertirse en el famoso chocolatero. Si un personaje comía una flor en pantalla, esa flor debía ser comestible. Esta obsesión por el realismo surgió en parte para diferenciarse de adaptaciones anteriores.

Comparación con Adaptaciones Anteriores

King recordó un momento de la adaptación de 1971, *Willy Wonka y la fábrica de chocolate*, donde Gene Wilder, mordía una taza de té hecha de cera. El actor tuvo que masticarla hasta el final de la escena. El director de *Wonka* (2023) quería evitar este tipo de situaciones a toda costa.

También se refirió al “río de chocolate” de la película de 1971, descrito por el elenco como algo desagradable. Michael Bollner, quien interpretó a Augustus Gloop, afirmó que “en realidad no era chocolate, era agua apestosa”. Julie Dawn Cole, quien interpretó a Veruca Salt, lo calificó como “una cosa repugnante que había estado allí durante tres semanas”.

La versión de Tim Burton de 2005 mejoró este aspecto, con la empresa química Vickers fabricando más de un millón de litros de chocolate falso. Sin embargo, la película protagonizada por Timothée Chalamet buscó ir aún más allá, creando un mundo donde la fantasía y el sabor se unieran de manera auténtica.