
'La señora Dalloway': Un clásico atemporal de Virginia Woolf
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Virginia Woolf escribió ‘La señora Dalloway’ entre 1922 y 1924, simultáneamente a la redacción de sus detallados diarios literarios. Estos diarios, en parte, contribuyeron a comprender la estructura de la novela, inicialmente titulada ‘Las horas’, que narra un día en la vida de una mujer en Londres.
Al igual que James Joyce en su ‘Ulysses’, Woolf buscaba dinamitar la novela victoriana tradicional, centrada en la trama. Para ello, desarrolló una técnica que fusiona el narrador omnisciente con el monólogo interior del personaje principal, rompiendo la linealidad narrativa.
Publicación y recepción inicial
La novela se publicó el 14 de mayo de 1925 a través de Hogarth Press, la editorial que la autora dirigía junto a su marido, Leonard Woolf. Este sello les permitía publicar sin las restricciones del mercado tradicional.
La obra recibió críticas diversas.
Algunos elogiaron su originalidad formal y su capacidad para explorar la vida interior de los personajes, así como su manejo del tiempo. Otros, en cambio, criticaron la falta de acción y la aparente trivialidad de la historia.
Reconocimiento como clásico
Entre los años cuarenta y sesenta, ‘La señora Dalloway’ comenzó a ser considerada un clásico, situando a Woolf junto a autores como Faulkner, Proust y Joyce. En la década de los setenta, con el auge del feminismo, la novela se analizó desde nuevas perspectivas, resaltando la presión social y la opresión doméstica que sufrían las mujeres de la época.
Interpretaciones contemporáneas
En la actualidad, ‘La señora Dalloway’ ofrece una variedad de interpretaciones. Desde el análisis del deseo homoerótico entre Clarissa y su amiga Sally, hasta la exploración del trauma, la identidad de género y la vida doméstica en la sociedad urbana.
También se aborda la fragmentación de la experiencia, la soledad en la comunicación constante y el aislamiento mental.
El personaje de Septimus Warren Smith, añadido por Woolf al final del proceso de escritura, adquiere relevancia en el contexto actual de conflictos armados. Representa el trauma de la inadaptación a la vida cotidiana y el dolor de las heridas emocionales causadas por la guerra, así como la dificultad para empatizar con el sufrimiento ajeno.
La fragilidad de la vida humana frente a un modelo social insatisfactorio sigue siendo un tema relevante en ‘La señora Dalloway’, tanto en el pasado como en el presente.













